«Banco todo lo que sucede ahora», definió el gerente general de Stine Argentina; qué novedades trae una de las empresas familiares más grandes del mundo al país
Agrofy News estuvo en Venado Tuerto para conocer «la cocina del rinde» de Stine, la empresa familiar estadounidense que tiene el banco de germoplasma convencional más grande del mundo y que desde 2018 opera en la Argentina.
Stine en Argentina: estrategia 360 con la semilla como protagonista
Manuel Rosasco, Gerente General de Stine Argentina, destacó que el objetivo de abrir el «corazón» del programa de investigación en soja y maíz es poder contar todo el trabajo y el proceso que hay detrás de cada producto comercial.
«Viene increíble la adopción de genética en maíz y en soja ya somos la segunda marca más elegida», resaltó el directivo.

El secreto de Stine se encuentra en el “chasis” de la genética, la que siempre se mantiene pura y convencional (no GMO). De hecho, es la empresa con el banco de germoplasma convencional más grande del mundo y el punto de partida de las semillas comerciales. Ahí se basa la capacidad de lanzar muy rápidamente variedades lideres en el mercado con la tecnología actual y con las futuras.
En soja, Stine Argentina proyecta realizar esta campaña 130.000 cruzamientos, con el objetivo de generar unas 10.000 nuevas combinaciones genéticas por año y un volumen cercano a 180.000 variedades sembradas entre Venado Tuerto y Tucumán.
En paralelo, el programa de maíz -integrado por 75 personas- ya alcanzó más de 290.000 polinizaciones, trabajando sobre híbridos de todos los ciclos (“cortos, petisos y bestias”, según la denominación del equipo Stine). A esto se suma una red de más de 100.000 parcelas de evaluación en casi 40
localidades, donde se validan los avances en condiciones reales de producción.

Cuando la semilla no está en mejoramiento está en avión o buque
Todo se hace bajo un esquema denominado «360». «El único momento en el que la semilla no está en un proceso de mejoramiento es porque está en un avión o en un barco. Siempre hay algo cruzándose, mejorando y siendo evaluado para ofrecerle al productor lo mejor en cuanto a su ambiente y objetivo», detalló Rosasco y agregó que buscan superar las 400.000 bolsas de maíz para el ciclo 2026/27 (en el 2025/26 vendieron 300.000). En tanto, para soja indicó: «Estamos con la mejor variedad en zona núcleo, la más productiva de la Argentina».

«El rinde está en el producto, pero el rinde de la empresa está en la gente y en el equipo. La variable que nunca vamos a negociar es la cercanía con el productor. Tenemos cubierta la parte comercial a través de los Stiners, y tenemos algo que se va a lanzar que es el Club Stine, el club de multiplicadores enfocados en soja, con calidad y procesos. Van a tener diferencial para ofrecer volumen, evaluación y calidad de proceso, genética y semillas«, resaltó.
Al mismo tiempo, apuntó a que Stine es propietaria de la tecnología Enlist y Cokesta Enlist junto a Corteva: «Tenemos la fortuna de que la tecnología más innovadora en soja la estamos mejorando en Argentina. Pero algo malo por las regulaciones y por la bolsa blanca, es que no hay competencia tecnológica vigente. Hay empresas como Bayer y es necesario que estén porque necesitamos competir para mejorarnos, en genética y en biotecnología».

Rosasco concluyó: «Soy un argentino total argentino y un esperanzado de lo que se está viendo ahora, banco todo lo que sucede ahora. Todo indica que se va a levantar la pata más fuerte que hoy tiene el productor que es la carga impositiva de las retenciones. El potencial genético está, la inversión para que llegue está, necesitamos que empiece a levantarse la pata que es lo que limita la producción en cuanto a kilos por hectárea. Si eso acompaña es mucho todavía lo que tiene el productor para sacar en kilos por hectárea».
«Si hay algo que tienen estos materiales es que rinden»
Lucas Crimella, gerente de producto soja de Stine, destacó que hoy todos los lanzamientos son provenientes del programa argentino de mejoramiento: «Se cruzaron materiales de elite con materiales locales y llegamos a lanzamientos nuevos. Superadores a lo que teníamos que ya era bueno, lo que nos deja muy bien posicionados en el mercado».
«Es interesante ver materiales en distintas regiones y si hay algo que tienen las variedades de Stine es potencial de rinde. Tuvimos rindes de más de 7000 kilos en grupos cortos, y muy repartidos y con buen buenos rendimientos», indicó y reafirmó: «Si hay algo que tienen estos materiales es que rinden. Y vienen acompañdos de estabilidad y toleran cualquier factor que pueda deprimir el rinde».
«Como marca Stine va por todo, tenemos una expectativa de crecimiento muy grande en la Argentina. Vamos a competir con el lider de mercado y vamos a demostrar en el corto plazo que nuestros materiales están para ganar», agregó Crimella.
También indicó que en el programa de mejoramiento hay muchas tecnologías superadoras a la actual, y el foco está puesto en rendimiento: «La tecnología es una herramienta más para malezas, leptidopteros o cualquier problemática que tenga el productor. Pero una tecnlogía sin un buen chasis que es la genética, que es lo nuestro, no resuelve nada por si sola. No perdemos el foco en la ganancia genética y en el rinde».

«La virtud que tenemos por el tamaño de empresa y de programa que tenemos a nivel global, es que la tecnología que aparezca vamos a ser los primeros en ponerla en los materiales elite. Eso nos da materiales que rindan y que sean superadores a lo que hay hoy en el mercado», comentó.
«Desde un cruzamiento a un lanzamiento comercial hay mucho trabajo. Todo está hecho para darle una alternativa al productor y algo que supere lo que hoy tiene. Nos encanta lo que hacemos y eso hace que Stine tenga el crecimiento que está teniendo. El productor es el verdadero juez. Venimos desde que nos lanzamos al mercado con muy buenas críticas y siempre con los pies sobre el lote. El que siembra es el mejor crítico para darnos devolución de nuestros materiales», cerró Crimella.

En tanto, Bautista Cafiero, Jefe de Operaciones de Soja en Stine, mostró apenas una parte de lo que es el proceso de mejoramiento, desde el campo en donde se realizan las cruzas, un trabajo artesanal y clave para lograr las mejores variedades: «Se buscan 10.000 combinaciones unicamente en Venado Tuerto. En otros países, Brasil y Estados Unidos se hacen más cruzamientos para lograr más variedades.».
En el camino del cruzamiento, hasta llegar a la variedad comercial, se seleccionan en las variedades con ensayos comparativos de rendimiento.
Lo que viene: maíz hiperpetiso y la soja Conkesta más corta del mercado
El encuentro cerró con la presentación de dos desarrollos que llegarán a los productores en las próximas campañas.
Por el lado del maíz, la empresa avanza con híbridos hiperpetizos, materiales de baja estatura, los únicos en el país seleccionados sin incorporar genes de braquitismo que penalicen el rendimiento. “Son híbridos naturalmente bajos, con alta inserción de espiga y potencial de rinde intacto. Creemos que el futuro va hacia maíces petisos que permitan aumentar la densidad por metro cuadrado para maximizar rendimiento”, explicaron desde el equipo técnico, subrayando que se trata de “un desarrollo disruptivo dentro del mercado local”.

¿Las ventajas? “Permiten ingresar al lote en etapas reproductivas avanzadas -como floración o llenado de grano- para realizar fertilizaciones nitrogenadas tardías o aplicaciones de fungicidas e insecticidas sin provocar daños mecánicos en el cultivo. A eso se suma una mejor tolerancia al vuelco, producto de su arquitectura más compacta y estable”, detallaron.
En soja, la compañía presentó una nueva variedad Enlist Conkesta que será la más corta del mercado dentro de esa tecnología. El material combina alto potencial de rendimiento con el paquete biotecnológico Enlist Conkesta, ampliando la propuesta para productores que trabajan en ese rango de madurez. “La decisión de avanzar en un producto siempre es por rinde. El evento biotecnológico es una herramienta más que acompaña una genética élite”, sostuvo Rosasco.
