Actualidad Mercados Agricultura Clima Ganadería Maquinaria Agrolatam Actualidad Carne vacuna Actualidad Lunes, 23 de febrero de 2026 Carne vacuna vs. cerdo: por el precio de un kilo de asado ya se compran casi tres de pechito

La brecha de precios se agranda: por un kilo de asado ya se compran casi tres de pechito y el cerdo gana terreno en el consumo.

La brecha de precios entre la carne vacuna y la carne de cerdo se amplió con fuerza en las últimas semanas y empieza a notarse cada vez más en el changuito. Según un relevamiento de la Federación Porcina Argentina (FPA), mientras el kilo de asado ronda los $18.000, el pechito de cerdo se consigue a $6700. La cuenta es simple: por el valor de un kilo de asado se pueden comprar casi 2,7 kilos de cerdo.

En un contexto de ingresos ajustados, la diferencia ya no es un detalle. Desde la entidad aseguran que «comprar carne de cerdo rinde hasta tres veces más que elegir carne vacuna», y advierten que la distancia podría ampliarse si la oferta bovina local se reduce por mayores exportaciones.

La comparación se repite en otros cortes clásicos. La nalga vacuna promedia los $20.000 por kilo, mientras que la nalga de cerdo ronda los $6900. Es decir, casi tres kilos de carne porcina por cada kilo de vaca. En la bola de lomo, el corte vacuno se ubica cerca de los $18.000, contra $6900 de su equivalente porcino.

Incluso en cortes más valorados, la brecha sigue firme: el lomo vacuno se acerca a los $25.000, mientras que el solomillo de cerdo ronda los $12.000. En el bife angosto, que llega a $19.900, la comparación con el carré con hueso -a $5700- muestra una diferencia superior a tres veces.

En supermercados la tendencia se mantiene. El asado vacuno se ofrece cerca de $16.000, frente a unos $7132 del pechito. Si bien la diferencia porcentual es algo menor que en carnicerías tradicionales, el cerdo conserva una ventaja clara.

Desde la FPA sostienen que el nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos, que ampliará el cupo exportador de cortes bovinos de alto valor, podría sumar presión sobre la oferta interna y empujar aún más los precios en el mostrador. Si eso ocurre, la brecha podría profundizarse.

El fenómeno no es solo coyuntural. Según datos oficiales difundidos a comienzos de febrero, el consumo per cápita de carne porcina alcanzó un récord histórico en la Argentina y fue el principal motor del crecimiento total de proteína animal. Mientras la carne vacuna mostró altibajos y el pollo se mantuvo relativamente estable, el cerdo fue el que más traccionó el aumento global.

Además del precio, la cadena porcina destaca mejoras en genética, sanidad y alimentación, que permitieron obtener carnes más magras que décadas atrás. Hoy el cerdo aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del complejo B y minerales como hierro y zinc. También resaltan que cerca del 45% de su grasa intramuscular es Omega 9, similar al presente en el aceite de oliva.

A eso se suma una mayor oferta de productos frescos y elaborados -milanesas, hamburguesas, cortes listos para cocinar- que facilitaron su incorporación en hogares donde históricamente predominaba la carne vacuna.

 

En un país donde el asado es tradición, el factor precio empieza a inclinar la balanza. Y si la presión exportadora sobre la carne bovina se consolida, todo indica que el cerdo seguirá ganando lugar en la mesa diaria de los argentinos.

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