El gobierno activó la emergencia por 90 días ante el agravamiento del déficit hídrico. Ganadería, lechería y cultivos de verano ya muestran impactos productivos.
Uruguay volvió a colocar al sector agropecuario en estado de alerta. El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) declaró la emergencia agropecuaria por déficit hídrico durante 90 días, tras constatar un deterioro sostenido de las condiciones climáticas en amplias zonas del país.
La medida alcanza a la totalidad de Canelones, Maldonado y Montevideo, y a seccionales específicas de Florida, Lavalleja, Rocha, San José, Treinta y Tres, Durazno y Flores. La decisión se adoptó luego del análisis técnico de la Comisión de Emergencias Agropecuarias, que evaluó indicadores como el Índice de Precipitación Estandarizado (IPE) y el Porcentaje de Agua Disponible en el Suelo (PAD), ambos en niveles críticos en regiones del sur y litoral.
En varias zonas se registraron casi 60 días sin lluvias generalizadas, situación que comenzó a reflejarse con fuerza en los cultivos de verano y en los sistemas ganaderos. Productores reportaron una caída significativa en el potencial de rinde de la soja de primera y de segunda, mientras que el maíz tardío muestra estados comprometidos en distintos puntos productivos.
El impacto también se siente en la ganadería, donde la menor disponibilidad de forraje obligó a intensificar el uso de granos y sistemas de encierre para sostener la recría. Técnicos del sector advierten que, si las precipitaciones no se normalizan antes del otoño, el escenario podría agravarse debido a la falta de crecimiento de pasturas en una etapa clave del ciclo forrajero.
Desde el Ejecutivo señalaron que la emergencia responde a un proceso acumulado y no a un evento aislado. Una lluvia puntual no revierte meses de déficit hídrico, especialmente cuando los perfiles de suelo ya muestran niveles bajos de humedad.
El plan de acción incluye recorridas técnicas para relevar daños y facilitar el acceso a herramientas financieras, como líneas de crédito y apoyo logístico. Además, se analiza la posibilidad de instrumentar garantías para productores que hayan sufrido pérdidas en cultivos y necesiten replantar.
La próxima semana se realizará una nueva evaluación en función del monitoreo permanente de las variables climáticas. No se descarta que, de persistir el déficit hídrico, se incorporen nuevas zonas al régimen de emergencia.
Con cultivos en etapas sensibles y sistemas ganaderos bajo presión, el desempeño climático de las próximas semanas será determinante para el cierre de la campaña estival y la planificación del otoño. La sequía vuelve a poner a prueba la resiliencia del agro uruguayo en un contexto de creciente variabilidad climática.

