El bloque acelera la ratificación del acuerdo con Europa, pero la nueva cuota de carne expone el retroceso argentino.
El Mercosur aceleró en febrero de 2026 la aprobación parlamentaria del acuerdo comercial con la Unión Europea, con Argentina, Uruguay y Brasil avanzando casi en simultáneo y Paraguay encaminado a hacerlo en marzo. La urgencia tiene una razón concreta: la nueva cuota de 99 mil toneladas equivalente carcasa (tec) para carne vacuna, que pagará sólo 7,5% de arancel. El problema es que, mientras los vecinos expandieron mercados y volumen exportador en las últimas dos décadas, Argentina llega con menor peso relativo y menos margen de negociación.
El Congreso argentino dio media sanción el 13 de febrero y el Senado se apresta a convertirlo en ley en cuestión de días. Uruguay ya lo aprobó en el Senado y Brasil aceleró su tratamiento al ver el ritmo regional. En los papeles, todos quieren llegar primero.
En Bruselas circula la interpretación de que el tratado podría entrar en vigor para cada país a medida que lo ratifique. En teoría, el primero en aprobarlo podría empezar a utilizar la cuota global antes que el resto.

Pero esa ventaja parece efímera. Los cuatro socios avanzan con escasa diferencia temporal y, además, la letra chica exige acordar certificados de autenticidad y mecanismos de administración para evitar desbordes.
La verdadera batalla no es quién firma primero, sino cómo se distribuye el cupo dentro del bloque.
El reparto: una foto incómoda para Argentina
En 2004, cuando el acuerdo parecía inminente, el sector privado del Mercosur consensuó una propuesta de distribución:
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Brasil: 42,5%
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Argentina: 29,5%
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Uruguay: 21%
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Paraguay: 7%
Ese esquema hoy luce desactualizado. Brasil multiplicó exportaciones, Uruguay y Paraguay consolidaron crecimiento y Argentina atravesó años de intervencionismo, retenciones y pérdida de stock.
Si se aplicara hoy una fórmula basada en exportaciones recientes (70% al mundo excluyendo UE y 30% a la propia UE), el reparto sería muy distinto:
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Brasil: 57%
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Argentina: 19%
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Uruguay: 16%
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Paraguay: 7%
La caída relativa argentina es evidente. Y duele más cuando se analiza la dinámica exportadora de los últimos años.
La curva que explica el retroceso
Exportaciones argentinas mensuales (miles de tec)
| Mes | 2023 | 2024 | 2025 |
|---|---|---|---|
| Ene | 66 | 78 | 56 |
| Feb | 70 | 83 | 62 |
| Mar | 67 | 79 | 52 |
| Abr | 66 | 71 | 63 |
| May | 83 | 68 | 66 |
| Jun | 64 | 72 | 74 |
| Jul | 82 | 70 | 78 |
| Ago | 83 | 86 | 87 |
| Sep | 60 | 89 | 88 |
| Oct | 60 | 83 | 81 |
| Nov | 75 | 81 | 78 |
| Dic | 78 | 69 | 66 |
Tras el pico de agosto-septiembre de 2025, los despachos volvieron a perder fuerza. El novillo en dólares récord y un tipo de cambio menos competitivo achicaron márgenes.
La nueva cuota contempla 55% de carne enfriada y 45% congelada. Pero no todos los países tienen la misma estructura exportadora ni los mismos mercados consolidados.
Mientras Brasil gana escala y Uruguay capitaliza su reputación sanitaria y trazabilidad, Argentina enfrenta todavía la carga de retenciones del 5%, una presión que ningún otro socio del bloque mantiene.

El riesgo es claro: si el reparto se define por performance exportadora reciente, la Argentina quedará relegada en un cupo estratégico que podría marcar la próxima década del comercio cárnico con Europa.
Una negociación con aroma a pérdida relativa
Los gobiernos deberán acordar no sólo la cuota de carne, sino también intercambios entre distintos bienes. Habrá «cambio de figuritas» y tensiones cruzadas.
Pero el dato estructural no cambia: mientras los vecinos ampliaron mercados y consolidaron competitividad, Argentina perdió terreno exportador en términos relativos.
El acuerdo Mercosur-UE abre una ventana histórica. La pregunta incómoda es si el país llega a tiempo para aprovecharla o si, otra vez, verá cómo otros capturan el beneficio primero.

