El Gobierno abre el debate técnico para avanzar hacia la liberación, pero prioriza proteger el estatus sanitario y las exportaciones de carne.
Paraguay ingresó en una etapa clave de análisis sobre el futuro de la vacunación contra la fiebre aftosa, una decisión que podría redefinir el perfil sanitario y comercial del principal complejo exportador del país. El Ministerio de Industria y Comercio confirmó que la eventual liberación de la vacunación está en fase de evaluación técnica, aunque bajo una premisa central: no comprometer el estatus sanitario ni la confianza de los mercados internacionales.
El ministro Marco Riquelme señaló que el presidente Santiago Peña instruyó a las carteras vinculadas al sector productivo a profundizar el diálogo con todos los eslabones de la cadena cárnica. El eje, sostuvo, no es político sino técnico, con foco en la gestión de riesgos sanitarios y económicos.
Actualmente, Paraguay mantiene el reconocimiento internacional como país libre de fiebre aftosa con vacunación, una condición avalada por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) que ha sido clave para acceder a mercados exigentes como Chile, Israel y Taiwán, además de sostener su presencia en destinos tradicionales como Rusia y Brasil. La carne bovina representa uno de los principales rubros de exportación del país, junto con la soja y la energía eléctrica, aportando divisas fundamentales para la estabilidad macroeconómica.
El debate se da en un contexto regional dinámico. Algunos países vecinos han avanzado hacia esquemas de liberación sin vacunación, lo que modifica la percepción sanitaria en el Mercosur y genera nuevas exigencias en determinados mercados. De acuerdo con autoridades del sector, ciertos compradores internacionales han manifestado interés en que Paraguay evalúe ese mismo camino para equiparar condiciones.
Sin embargo, la transición no es automática. Abandonar la vacunación implica fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica, trazabilidad, control fronterizo y respuesta ante emergencias sanitarias. Expertos en comercio exterior advierten que cualquier cambio en el estatus debe garantizar que no existan brechas que puedan derivar en restricciones comerciales, cierres temporales de mercados o pérdida de confianza.
Desde el sector privado, existe consenso en avanzar hacia la liberación como objetivo estratégico de mediano plazo, pero con un cronograma gradual. Productores y frigoríficos han planteado la necesidad de contar con más tiempo para adecuar protocolos y asegurar que el proceso sea ordenado. La industria teme que una transición apresurada pueda generar incertidumbre en los compradores y afectar contratos vigentes.
El componente económico es determinante. Paraguay exporta más del 70% de su producción bovina, y cualquier modificación en su estatus sanitario impacta directamente en precios, acceso y competitividad. La experiencia internacional muestra que los países que lograron consolidarse como libres de aftosa sin vacunación obtuvieron ventajas en ciertos mercados premium, pero también asumieron mayores responsabilidades en materia de control sanitario.
Otro punto clave es la evaluación del riesgo país sanitario, concepto que integra no solo la situación epidemiológica interna sino también la exposición a focos en la región y la capacidad de reacción institucional. En ese sentido, el rol del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) será determinante para emitir la recomendación técnica final.
La decisión, en definitiva, excede el plano sanitario. Se trata de una definición estratégica para uno de los pilares de la economía paraguaya. El desafío será equilibrar la aspiración de avanzar hacia estándares más exigentes con la necesidad de preservar la estabilidad comercial construida durante años.
Mientras continúan las mesas técnicas y las consultas con el sector productivo, el Gobierno insiste en que el proceso será prudente y basado en evidencia científica. La liberación de la vacunación aparece como un horizonte posible, pero el camino dependerá de asegurar que Paraguay no ponga en juego el activo más valioso de su cadena cárnica: la confianza internacional.

