Un seguimiento de una década en campos comerciales muestra que la coinoculación con Bradyrhizobium y Azospirillum elevó 8,3% la productividad promedio y redujo la necesidad de fertilización nitrogenada.
La soja en Paraná consolida una mejora técnica con impacto directo en márgenes y sostenibilidad. Un monitoreo conjunto de Embrapa Soja y el IDR-Paraná registra un aumento promedio del 8,33% en el rendimiento gracias a la coinoculación de semillas, práctica que combina microorganismos benéficos para potenciar la fijación biológica de nitrógeno (FBN).
La evidencia se apoya en diez años de validaciones en Unidades de Referencia Tecnológica (URT) instaladas en campos comerciales desde 2015/2016. La coinoculación comenzó a validarse en 2017/2018, cuando se confirmó que Bradyrhizobium y Azospirillum brasilense actúan de forma complementaria: el primero optimiza la nodulación y el segundo promueve el crecimiento radicular y la eficiencia fisiológica del cultivo.
En la campaña 2024/2025, los datos relevados en 22 URT de 17 municipios mostraron un rendimiento promedio de 3.916 kg/ha en lotes coinoculados, frente a 3.615 kg/ha en áreas sin inoculación. Además, el promedio de las URT superó tanto el promedio estadual de Paraná (3.663 kg/ha) como el nacional (3.561 kg/ha), según cifras oficiales de Conab.
El impacto económico es doble. Por un lado, el incremento de rinde mejora el ingreso bruto por hectárea. Por otro, la tecnología exime de la fertilización nitrogenada, reduciendo costos en un insumo clave. Investigaciones lideradas por Mariangela Hungria y Marco Antonio Nogueira sostienen que la inoculación anual con Bradyrhizobium -incluso en áreas con historial de uso- mantiene alto potencial productivo sin necesidad de aplicar nitrógeno mineral.
La adopción avanza, aunque con margen de expansión. En la campaña 2024/2025, 64% de los productores paranaenses reportaron utilizar inoculantes, mientras que la coinoculación alcanzó una adopción promedio del 28%, según datos de mercado relevados en el estado. La diversidad de suelos, fechas de siembra y sistemas de rotación (maíz de segunda, trigo, avena) en las URT refuerza la robustez de los resultados bajo condiciones reales.
Desde el punto de vista agronómico, las plantas coinoculadas muestran nodulación más temprana y abundante, mayor vigor inicial y mejor aprovechamiento del nitrógeno atmosférico. Esto se traduce en estabilidad productiva y beneficios ambientales al disminuir emisiones asociadas a la fabricación y aplicación de fertilizantes.
La coinoculación se perfila como herramienta estratégica para sostener competitividad. La combinación de genética, manejo y microbiología aplicada consolida un paquete tecnológico que ya muestra resultados medibles en el principal polo sojero del sur de Brasil.

