En el campo, 1 de cada 4 viviendas está deshabitada y en algunas provincias más de la mitad no tiene ocupantes

De 17.783.019 viviendas particulares en el país: el 11,72% está vacía; pero mientras en las ciudades la desocupación es del 10,69%, en el ámbito rural asciende al 24,24%; en zonas rurales dispersas de La Pampa y Santa Cruz, el 55,05% y el 49,35% de las viviendas se encuentran deshabitadas

En el campo, 1 de cada 4 viviendas está deshabitada y en algunas provincias más de la mitad no tiene ocupantes

La problemática del acceso a la vivienda en la Argentina convive con otro fenómeno menos visible: un importante parque habitacional deshabitado en el medio rural. Los datos del Censo 2022 muestran que, mientras el país debate el déficit en las ciudades, en el campo 1 de cada 4 viviendas no está habitada.

Sobre un total de 17.783.019 viviendas particulares relevadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), 2.084.013 se encuentran vacías (11,72%). Pero el dato central aparece al desagregar por territorio: en el ámbito rural, el 24,24% de las viviendas está deshabitada, más del doble del promedio nacional. El estudio, difundido por la Fundación Tejido Urbano, estuvo a cargo de Facundo Lopez Binaghi

La situación se profundiza en determinadas provincias. En Buenos Aires, por ejemplo, 38 de cada 100 viviendas en la ruralidad agrupada no tienen ocupantes, y en la ruralidad dispersa el número asciende a 44 cada 100.

En La Pampa y Santa Cruz, el fenómeno alcanza su punto más alto en el campo abierto: el 55,05% y el 49,35% de las viviendas rurales dispersas, respectivamente, están deshabitadas. Es decir, en esas provincias una de cada dos viviendas ubicadas fuera de centros poblados no tiene ocupantes al momento del relevamiento.

En contraste, provincias con mayor proporción de población rural como CorrientesChacoFormosaMisiones y Santiago del Estero presentan porcentajes menores en el campo, entre 12 y 14 viviendas deshabitadas cada 100, aunque igualmente por encima de los valores urbanos.

Casas, ranchos y casillas: qué construcciones quedan vacías

El análisis publicado porTejido Urbano, a partir de los datos oficiales, también detalla por qué estas viviendas están deshabitadas. En la zona rural, el 41,1% corresponde a segundas viviendas. En segundo lugar aparece la categoría “otras situaciones”, con el 28,8%, que incluye viviendas cerradas, sin uso definido o directamente abandonadas.

En algunas provincias esta categoría es la principal explicación de la desocupación rural: representa el 32% de los casos en Chaco, el 34% en Misiones, el 35% en Santiago del Estero, el 35% en Formosa, el 39% en La Pampa y el 65% en Santa Cruz. La magnitud de este grupo evidencia que una parte sustancial del parque habitacional rural deshabitado no responde a usos temporales, sino a situaciones que el instrumento censal no logra caracterizar con mayor precisión.

En cuanto a las tipologías, el 90% de las viviendas vacías en el país son casas y solo el 1% departamentos. Los ranchos representan cerca del 7,5% y las casillas el 2,5%. La presencia de ranchos deshabitados es mayor en Jujuy (13%), en Salta, Formosa y Santiago del Estero (16%) y en San Juan (17%). Una excepción es Tierra del Fuego, donde las casillas explican el 26,5% de las viviendas rurales deshabitadas.

El desafío detrás de las viviendas deshabitadas

En este contexto,Tejido Urbanoapróximó algunas reflexiones que advierten que la existencia de un parque habitacional vacío en el medio rural pone en tensión la problemática del acceso a la vivienda en las ciudades, principalmente si esto es pensando desde el decrecimiento poblacional de la ruralidad y la consecuente existencia de un parque habitacional vacante, y del crecimiento de las grandes ciudades, de la mano de un fuerte déficit habitacional cuantitativo.

Al mismo tiempo, señalan que la principal barrera para dimensionar con precisión esta cuestión es la limitación de los propios datos. Un claro ejemplo de esto es el peso que adquiere la categoría “otras situaciones” respecto a la causa por la que se entiende que la vivienda está vacía. El predominio de esta categoría residual, sobre todo en provincias que presentan los mayores porcentajes de población rural, indica una limitación del instrumento censal para captar la complejidad de la vacancia rural.

Desde el análisis de Tejido Urbano, esta indefinición no es solo un problema estadísticosino también analítico y político: la ausencia de información precisa sobre los motivos de la vacancia, limita la posibilidad de diseñar políticas públicas orientadas a la recuperación de estas viviendas, a la planificación territorial y al fortalecimiento de las comunidades rurales. Las transformaciones del parque habitacional rural, no responde necesariamente a estrategias residenciales, sino a procesos estructurales más profundos, como la transformación productiva con el consecuente despoblamiento rural, la pérdida de actividades económicas locales y/o tradicionales, y el deterioro en la calidad de vida.

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