Matarifes y carnicerías en alerta: la escasez de hacienda y los altos precios amenaza con quebrar la cadena de pagos

Vaquillonas y novillitos se acercan a los $ 6000 el kilo en pie; la imposibilidad de trasladar al mostrador pone a los eslabones en aprietos

Matarifes y carnicerías en alerta: la escasez de hacienda y los altos precios amenaza con quebrar la cadena de pagos

Los matarifes se encuentran en una situación delicada. La Cámara de Matarifes y Abastecedores (Camya) destacó que la estabilidad de este sector y el carnicero está en peligro ante la amenaza de la quiebra de la cadena de pago.

Los valores de las vaquillonas y novillitos se acercan a los $ 6000 el kilo en pie y este valor -aseguran los matarifes- es imposible trasladar a precio. De esta manera, se genera una tensión en la formación de precios y se tensa el funcionamiento comercial.

La cadena de pagos es uno de los primeros síntomas de esta situación. El presidente de Camya, Leonardo Rafael, dijo que es una situación grave: «La postal es dura. Hay eslabones de la cadena ganadera que ya están crujiendo y cuando miramos hacia adelante, si siguen estas condiciones seguro alguno terminará por romperse».

El informe de la cámara destacó que, desde enero de 2025, la carne vacuna subió un 93,8% mientras que la inflación (febrero estimado) fue del 38,25 %. El precio promedio (Asado – Nalga- Bola de Lomo) se ubicó en febrero en torno a los $18.300/kg, unos $4.100/kg por encima del promedio actualizado de los últimos 13 febreros.

Rafael explicó que la caída de ventas en los comercios provoca que por cada media res que se baja en las bocas de expendio, en la mayoría de los casos se puede cobrar entre un 60 % y 70 % de su valor total. Camya alertó que los matarifes ven una pérdida continua de capital de trabajo en cada descarga de mercadería.

El sector matarife detalló que el precio final de la carne no es una suma de costos, sino de oferta y demanda. “Las variaciones de precios al interior de la cadena modifican la distribución de ingresos entre eslabones, pero no el precio final de la carne”, apuntó.

“La cadena de pagos viene haciendo cada vez más ruidos y está quedando mucha plata inmovilizada en las carnicerías», indicó. Por último, Camya remarcó que falta hacienda en un contexto de menor poder adquisitivo, lo que se vuelve un combo complejo para los precios.

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