El país subió 18 puestos en el ranking global de la Fundación Heritage y logró la mayor mejora del mundo, impulsado por reformas económicas.

Argentina registró en 2026 la mayor mejora del mundo en el Índice de Libertad Económica elaborado por la Fundación Heritage, al subir 3,2 puntos y escalar 18 posiciones en el ranking global, un avance que el Gobierno atribuye a las reformas económicas impulsadas desde la llegada de Javier Milei al poder en noviembre de 2023 y que podría impactar en la percepción internacional sobre el clima de inversiones en el país.
El informe anual del think tank estadounidense -uno de los indicadores más utilizados para medir la apertura económica y la calidad institucional de los países- ubica ahora a la Argentina con 57,4 puntos sobre 100, en el puesto 106 entre 184 economías, dentro de la categoría de países «mayormente no libres».
Aun así, el salto marca la mayor mejora anual registrada en todo el ranking global en la edición 2026.

Según el reporte, la economía argentina protagonizó el avance más significativo entre todas las economías analizadas, lo que refleja un cambio de tendencia tras años de deterioro en los indicadores institucionales.
La mejora se explica, de acuerdo con el documento, por el proceso de reformas económicas orientado a reducir la intervención estatal, ordenar las cuentas públicas y liberalizar sectores de la economía.
El presidente Javier Milei celebró el dato en redes sociales y lo vinculó directamente con el enfoque de su gestión.
«PRIMERO LOS DATOS«, escribió el mandatario, al destacar la mejora del país en el ranking internacional que mide el grado de libertad económica.
El comentario surgió tras una publicación del ministro Federico Sturzenegger, quien recordó que Argentina pasó del puesto 145 al 106 en los últimos dos años dentro del índice.

El ranking de la Fundación Heritage evalúa cómo las políticas públicas, la regulación y la calidad institucional influyen en la actividad económica.
El estudio se construye a partir de doce indicadores agrupados en cuatro grandes áreas:
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Estado de derecho
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Tamaño del Estado
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Eficiencia regulatoria
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Apertura de los mercados
En conjunto, estos factores buscan medir el grado de previsibilidad para invertir, producir y comerciar dentro de una economía.
Aunque Argentina sigue por debajo del promedio global de 59,9 puntos, el informe destaca que el país comenzó a revertir la tendencia negativa registrada durante las últimas dos décadas.

El comportamiento del país dentro del índice muestra un recorrido marcado por fuertes altibajos.
Durante la década de 1990, Argentina alcanzó algunos de sus mejores resultados históricos. En 1996 llegó a registrar 75 puntos, uno de los niveles más altos de toda la serie.
Sin embargo, desde comienzos de los años 2000 la puntuación comenzó a deteriorarse.
El punto más bajo se registró en 2015 y 2016, cuando el país cayó a apenas 44 puntos, ubicándose entre las economías peor posicionadas del mundo.
En los últimos años, el indicador comenzó a mostrar una recuperación gradual:
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2024: 50 puntos
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2025: 54,5 puntos
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2026: 57,4 puntos
El salto de 2026 consolidó la mayor mejora anual reciente dentro del índice global.

Aun así, el informe advierte que persisten debilidades estructurales, especialmente en áreas como la estabilidad monetaria, la seguridad jurídica y la calidad institucional.
El reporte también ofrece una radiografía del escenario económico mundial.
Según la Fundación Heritage, el planeta sigue siendo «mayormente no libre» desde el punto de vista económico, con un promedio global de 59,9 puntos.
Esto refleja que muchas economías continúan enfrentando exceso de regulación, debilidades institucionales o desequilibrios fiscales.
En la parte superior del ranking se ubican los países con mayor apertura económica:
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Singapur – 84,4 puntos
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Suiza – 83,7 puntos
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Irlanda – 83,3 puntos
Estas economías se caracterizan por instituciones sólidas, mercados abiertos y marcos regulatorios estables.
En el extremo opuesto aparecen los países con mayor control estatal:
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Corea del Norte
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Cuba
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Venezuela
El informe sostiene que estas diferencias institucionales impactan directamente en el nivel de ingresos y el desarrollo económico.
Según los datos del índice, los países considerados económicamente libres registran ingresos promedio superiores a u$s112.000 por persona, mientras que en las economías calificadas como «reprimidas» el ingreso promedio apenas supera los u$s10.000 anuales.

Para los analistas, el avance en el ranking podría mejorar la percepción internacional sobre la economía argentina, un factor clave para atraer inversiones.
En paralelo, el Gobierno busca capitalizar ese cambio de imagen en el exterior. De hecho, la agenda económica oficial incluye una estrategia para impulsar inversiones energéticas y mineras que podrían alcanzar los u$s70.000 millones, especialmente en proyectos vinculados a Vaca Muerta y el desarrollo del litio.
Aunque el país todavía se encuentra lejos de las economías más abiertas del mundo, el informe marca un giro en la trayectoria reciente de la Argentina dentro del índice global.

