En algunos colegios rurales las alumnas ya representan hasta el 49% de la matrícula y cada vez más continúan carreras como agronomía o veterinaria.
La presencia femenina crece con fuerza en la educación agropecuaria. En varias escuelas agrotécnicas salesianas del país, las mujeres ya representan entre el 45% y el 49% del alumnado, un cambio profundo para un ámbito que durante décadas fue casi exclusivo de varones.
El proceso se observa en instituciones de Tierra del Fuego, Buenos Aires y Misiones, donde cada año se suman más jóvenes que eligen formarse para trabajar en el sector productivo.
Desde las escuelas destacan que este crecimiento no solo amplía la matrícula, sino que también marca una transformación cultural dentro del agro.
De aulas masculinas a matrícula casi paritaria
Uno de los casos más representativos es la Escuela Agrotécnica Salesiana Nuestra Señora de la Candelaria, en Río Grande, donde la formación agropecuaria comenzó en 1946 y durante décadas estuvo reservada solo para varones.
El cambio comenzó en 1997, cuando ingresó el primer grupo de alumnas. Hoy la realidad es completamente distinta: alrededor del 45% de los estudiantes son mujeres, unas 180 alumnas entre primero y séptimo año.
Solo en 2025 egresaron 44 estudiantes, de los cuales 24 fueron mujeres, todas con el título de Técnicas en Producción Agropecuaria.
Las estudiantes participan en todas las actividades productivas de la escuela, desde ganadería bovina y ovina hasta producción porcina, invernadero, mecánica, carpintería, faena y elaboración de alimentos.
También realizan prácticas tradicionales del campo como yerra, esquila e inseminación artificial.
Muchas siguen carreras vinculadas al agro
El impacto de esta formación no termina en el secundario. Muchas egresadas continúan estudios superiores en carreras vinculadas al sector productivo.
Entre las más elegidas aparecen:
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Medicina Veterinaria
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Ingeniería Agronómica
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Administración Agropecuaria
Un ejemplo es el de Micaela, egresada de la escuela en 2013, que continuó sus estudios hasta recibirse de ingeniera agrónoma.
“Encontré el camino en el que quiero estar, que es trabajar en el campo”, resume sobre su experiencia educativa.
En Buenos Aires las alumnas ya son casi la mitad
Un proceso similar se vive en la Escuela Agrotécnica Salesiana Carlos M. Casares de Del Valle, Buenos Aires, Argentina.
La institución incorporó alumnas en 1998, en un establecimiento que originalmente contaba con internado exclusivamente masculino.
Hoy la escuela tiene 263 estudiantes, de los cuales 130 son mujeres, lo que representa el 49,4% de la matrícula.
Las alumnas participan activamente en todas las prácticas productivas y muestran una fuerte presencia en áreas como:
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ganadería
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tambo
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guachera
Las egresadas obtienen el título de Técnicas en Producción Agropecuaria con orientación en Agroalimentos, y muchas continúan estudios superiores o se insertan rápidamente en el mercado laboral rural.
El cambio también llega al NEA
En el Instituto Agrotécnico Salesiano Pascual Gentilini, ubicado en San José, Misiones, el proceso comenzó más recientemente.
La coeducación se implementó en 2019 y hoy las mujeres representan el 22% de la matrícula, con 42 alumnas.
A pesar de ser un cambio reciente, ya se registran egresadas que continúan Medicina Veterinaria en la Universidad Nacional del Nordeste.
Las estudiantes participan en proyectos productivos vinculados a búfalos, porcinos, cabras, aves y vaquillas, además de tareas en tambo y producción animal.
Un cambio que también transforma al agro
Para las instituciones educativas, el crecimiento de la participación femenina no es solo un dato estadístico.
Representa un cambio profundo en la estructura del sector agropecuario, que durante décadas estuvo dominado por varones.
Hoy, cada vez más jóvenes eligen formarse para trabajar en el campo, aportar conocimiento técnico y continuar carreras vinculadas al agro.
Y ese proceso, que comenzó lentamente hace más de dos décadas, ya está transformando la base del futuro productivo del país. 🌱🚜

