Agro argentino: el motor que genera el 60% de las exportaciones del país

Un informe revela el peso del agro en la economía: aporta 23% del PBI y 60% de las exportaciones, aunque enfrenta presión fiscal y déficit de infraestructura.

El sector agroindustrial argentino aporta el 23% del Producto Bruto Interno (PBI), genera el 60% de las exportaciones y emplea a 4,2 millones de personas, según un informe elaborado por especialistas del IAE Business School y el Centro de Agronegocios de la Universidad Austral. El estudio destaca que el campo continúa siendo el motor silencioso de la economía, aunque advierte que su potencial productivo está limitado por presión fiscal, infraestructura deficiente y falta de financiamiento.

El análisis llega en un contexto en el que la producción agropecuaria mantiene niveles récord, impulsada por innovación tecnológica, biotecnología y agricultura de precisión. Sin embargo, los especialistas señalan que el crecimiento podría ser mucho mayor si se corrigen los obstáculos estructurales que enfrenta el sector.

El informe proyecta una cosecha fina 2025/26 de 27,7 millones de toneladas, con ingresos superiores a US$4.500 millones, mientras que la campaña gruesa podría alcanzar 154 millones de toneladas, generando entre US$32.000 y US$37.000 millones en divisas. En las últimas tres décadas, la producción agropecuaria se triplicó, aunque el área sembrada solo se duplicó. Este salto productivo estuvo impulsado por innovación tecnológica y mejoras en los sistemas de producción.

Entre las principales herramientas que explican esta evolución se destacan:

  • Biotecnología y mejoramiento genético de semillas

  • Agricultura de precisión y plataformas digitales de gestión

  • Uso de sensores, drones y Big Data en el monitoreo de cultivos

  • Sistemas de riego y prácticas regenerativas como rotación de cultivos

  • Tecnologías logísticas como el silobolsa

Estas innovaciones consolidaron a Argentina como uno de los principales proveedores globales de alimentos, exportando productos agroindustriales a más de 160 países. A pesar de su peso en la economía, el estudio advierte que el agro argentino compite en condiciones menos favorables que otros países productores.

Uno de los principales factores es la alta presión fiscal sobre la actividad agrícola, que puede superar el 55% de la renta del productor, llegando incluso al 63,6% en algunos momentos de 2025 al considerar cultivos como soja, maíz, trigo y girasol. La comparación internacional muestra una brecha significativa. Mientras que Estados Unidos, China y la Unión Europea brindan subsidios o apoyo directo a la agricultura, Argentina históricamente ha aplicado una lógica fiscal que reduce la rentabilidad del sector.

Según el informe, cada punto porcentual de reducción en derechos de exportación incrementa más de un punto el precio que recibe el productor, lo que podría mejorar los incentivos para invertir y expandir la producción.

El documento también identifica serias deficiencias en infraestructura logística, que afectan la competitividad del agro.

Actualmente:

  • El 90% del transporte de granos se realiza por camión

  • Solo 10% utiliza el sistema ferroviario

  • El país posee 640.000 km de caminos, de los cuales 62% son caminos municipales en su mayoría sin pavimentar

Además, apenas 3.200 kilómetros de la red vial nacional corresponden a autopistas o autovías, lo que encarece el traslado de la producción hacia puertos y centros de procesamiento. Paradójicamente, el sector aportó US$28.686 millones en tributos en 2023, mientras que la inversión necesaria para mantener la red vial ronda entre US$3.200 y US$6.500 millones anuales, una fracción de lo que genera el propio agro.

Otro desafío relevante es la modernización del parque de maquinaria agrícola. El informe advierte que:

  • 73% de los tractores y 46% de las cosechadoras tienen más de 15 años de antigüedad

  • Existe una brecha tecnológica en el uso de maquinaria y herramientas digitales

Los productores, en promedio, aprovechan solo entre el 30% y el 50% del potencial de las tecnologías que ya poseen, lo que limita la productividad del sistema productivo. Sin embargo, la disposición a invertir existe. Según el índice AgBarometer8 de cada 10 productores modernizarían su maquinaria si mejoraran las condiciones de rentabilidad y financiamiento.

El informe plantea un escenario optimista si se liberan las restricciones actuales. Un estudio conjunto de la Bolsa de Comercio de Rosario y Agmemod estima que el agro argentino podría crecer 90% en diez años, alcanzando 251 millones de toneladas de producción anual.

En ese contexto, el sector podría llegar a representar hasta el 45% del PBI, consolidando aún más su papel como motor del desarrollo económico del país. Para lograrlo, los especialistas destacan tres ejes centrales:

  • Estabilidad macroeconómica y reglas claras de largo plazo

  • Reducción de la presión fiscal y mejora del acceso al crédito agropecuario

  • Mayor inversión en infraestructura, tecnología y capacitación

El agro argentino continúa demostrando una enorme capacidad de innovación, resiliencia y generación de divisas. Sin embargo, el informe concluye que el verdadero salto productivo dependerá de liberar las condiciones que permitan al sector invertir, modernizarse y expandirse.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *