Verdeos de invierno: riesgos nutricionales que impactan en la ganadería

Problemas digestivos, deficiencias minerales y manejo inadecuado afectan la productividad del ganado en verdeos de invierno. Claves para prevenir pérdidas.

En plena campaña invernal en Argentina, productores ganaderos y técnicos advierten sobre las limitantes nutricionales de los verdeos de invierno, especialmente en sistemas bovinos, donde su uso intensivo puede comprometer la sanidad animal y la rentabilidad. El fenómeno cobra relevancia cada año entre mayo y septiembre, afectando principalmente a rodeos lecheros y de recría que dependen de estos recursos forrajeros.

Los verdeos de invierno (VI), como avena y raigrás anual, son pilares en la cadena forrajera del campo argentino, pero presentan desafíos vinculados a su bajo contenido de materia seca (MS), desbalances nutricionales y riesgos metabólicos. Este artículo analiza los principales factores que condicionan su uso eficiente y las estrategias para optimizar su aprovechamiento bajo un enfoque de buenas prácticas agrícolas (BPA) y sustentabilidad.

Verdeos de invierno: riesgos nutricionales que impactan en la ganadería

Los verdeos de invierno se caracterizan por su alta calidad nutricional, pero también por bajos niveles de materia seca, que oscilan entre 13% y 24% según el momento del ciclo. En especies como la avena, los valores más bajos se registran al inicio del invierno, mientras que el raigrás anual presenta mínimos incluso más acentuados en junio.

Este exceso de humedad en el forraje puede derivar en trastornos digestivos como diarreas y bajas ganancias de peso, impactando directamente en el rinde productivo de los sistemas ganaderos. En términos de agronegocios, esto implica menores conversiones y una caída en la eficiencia del uso de insumos.

Las condiciones climáticas del invierno argentino, con alta humedad relativa, suelos saturados y bajas temperaturas, favorecen el crecimiento rápido de los verdeos pero limitan la acumulación de materia seca. A esto se suma una baja relación entre carbohidratos no estructurales y proteínas, especialmente en cereales forrajeros.

Verdeos de invierno: riesgos nutricionales que impactan en la ganadería

En este contexto, la nutrición mineral cobra un rol central, particularmente en la aparición de hipomagnesemia, también conocida como tetania de los pastos. Este trastorno metabólico ocurre cuando los niveles de magnesio (Mg) en sangre caen por debajo de los valores fisiológicos, generando cuadros que pueden derivar en mortandad.

La hipomagnesemia representa uno de los principales riesgos sanitarios asociados al consumo de verdeos de invierno, especialmente en vacas en lactancia o en el último tercio de gestación. Su aparición es más frecuente entre julio y septiembre, aunque puede darse durante todo el año.

Los síntomas incluyen temblores musculares, incoordinación, excitabilidad y muerte súbita, con importantes pérdidas económicas en sistemas lecheros y de carne. Factores como altos niveles de potasio en el suelo, interferencias con calcio y condiciones climáticas húmedas agravan el problema.

Desde el punto de vista de la sanidad animal y la trazabilidad, el diagnóstico temprano mediante análisis de laboratorio y necropsias es clave para diferenciar esta patología de otras enfermedades infecciosas.

La suplementación estratégica es una herramienta fundamental para mejorar la eficiencia de los verdeos, incorporando fibra mediante henos, rastrojos o pasturas diferidas. Además, se recomienda el suministro de magnesio por vía oral, utilizando óxido de magnesio (MgO) en rollos o mezclado con alimentos como maíz o melaza.

Estas prácticas se alinean con los principios de sustentabilidad y tecnificación del campo argentino, promoviendo un uso más eficiente de los recursos y reduciendo riesgos productivos. Instituciones como el INTA destacan la importancia de integrar nutrición, manejo y monitoreo constante.

El principal desafío radica en equilibrar la alta calidad de los verdeos con sus limitantes nutricionales, evitando pérdidas por enfermedades metabólicas o intoxicaciones. En años posteriores a sequías, también se incrementa el riesgo de acumulación de nitratos en las plantas, lo que puede provocar abortos y mortandad.

 

Sin embargo, existen oportunidades claras para mejorar la rentabilidad, mediante la incorporación de tecnologías de monitoreo, análisis de forrajes y planificación nutricional. El acceso a crédito agropecuario y el fortalecimiento del asociativismo pueden facilitar la adopción de estas prácticas.

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