El sorgo granífero muestra un fuerte potencial productivo en Argentina. Expertos destacan tres claves de manejo para duplicar rindes y aprovechar el buen contexto de precios.
En marzo de 2026, durante la Expo RAGT Semillas realizada en Salto (Buenos Aires), referentes técnicos y empresariales del sector afirmaron que el sorgo granífero en Argentina podría duplicar sus rindes actuales si se optimizan decisiones clave de manejo, un dato central para mejorar la rentabilidad en un contexto de precios favorables.
El sorgo argentino vuelve a posicionarse dentro de los agronegocios con un escenario atractivo en términos de precio de los granos, aunque con una marcada brecha productiva: mientras el promedio nacional ronda los 3.800 kg/ha, en ambientes de alto potencial ya se alcanzan entre 12.000 y 14.000 kg/ha. Esta diferencia refleja que el problema no está en la genética sino en el manejo agronómico.

Durante la recorrida, Federico Pisoni, Gerente Comercial y de Marketing en RAGT Argentina, explicó que la muestra fue diseñada para desafiar al productor: «La expo fue pensada para mejorar los manejos apuntando a maximizar la rentabilidad.
Vimos ensayos de densidad, fechas de siembra y la eficacia de los paquetes tecnológicos. Hoy estamos perdiendo más del 70% de los rindes por no considerar variables como la fecha de siembra, la densidad y la cosecha. En muchas áreas se logran 12.000 o 14.000 kilos cuando el promedio es 3.800. Tenemos que al menos duplicar ese rendimiento si queremos seguir siendo un jugador importante en el mercado de sorgo», sostuvo.

Uno de los ejes principales fue el concepto de «condición de siembra», por sobre la tradicional fecha calendario. El asesor Guillermo Repetto remarcó: «La fecha varía según la condición del lote. La clave es la temperatura de suelo: debemos medir 18 grados a cinco centímetros de profundidad durante tres días consecutivos. Lo que no se mide no se mejora», enfatizando la importancia de incorporar mediciones en la toma de decisiones.
En la misma línea, Daniel Gottschalk, responsable comercial en Buenos Aires y sur de Santa Fe, advirtió sobre una falencia estructural: «Tenemos en cuenta muchos factores, pero nos olvidamos de la fertilización y del suelo. Esto responde a años de considerar al sorgo un cultivo secundario. Hay que cortar con ese criterio porque es un cultivo noble y un excelente negocio si se le dan las condiciones adecuadas».
El avance de la innovación agropecuaria también fue protagonista. Agustín Cantó, Gerente de Desarrollo de RAGT Semillas, destacó el valor de la tecnología aplicada: «Estamos viendo sorgos con la línea S Full, que combina Igrowth para manejo de malezas con S Protect para tolerancia al pulgón amarillo. Se destacan materiales como el TOB 1074 IG, el TOB 1078 IG y el TOB 1062 IG, con alto potencial y estabilidad. Hay que empezar a pensar el sorgo como el maíz, con densidad adecuada y fertilización. Ojo con el atraso de la cosecha, porque el grano queda más expuesto», explicó.

Estas herramientas permiten mejorar la sanidad vegetal, optimizar el uso de insumos y fortalecer la trazabilidad, en línea con las buenas prácticas agrícolas (BPA). Además, consolidan al sorgo como una opción viable en sistemas mixtos, incluyendo su aporte en esquemas de ganado bovino y feedlot, donde suma valor forrajero.
Finalmente, Rafael Losada, Gerente General de RAGT Semillas, puso el foco en la ecuación económica: «Hoy el precio del sorgo está en torno a los 200 dólares y, si logramos rindes similares al maíz con menores costos de producción, se transforma en una muy buena alternativa de negocio».

Ante el cambio climático y la necesidad de sistemas más resilientes, el sorgo ofrece ventajas como su eficiencia en el uso del agua y su adaptabilidad a ambientes restrictivos.

