Actualidad Mercados Agricultura Clima Ganadería Maquinaria Agrolatam Clima Lluvias Clima Lunes, 30 de marzo de 2026 Excesivas lluvias y calor extremo impactan al agro en la región central

Lluvias intensas y temperaturas elevadas complican la campaña agrícola en la región Pampeana. El impacto en suelos y cosecha preocupa al sector.

Entre el 30 de marzo y el 5 de abril de 2026, el meteorólogo Leonardo De Benedictis advirtió sobre un escenario climático crítico: excesivas precipitaciones combinadas con temperaturas elevadas en el centro del país. Este fenómeno impacta de lleno en el campo argentino, afectando la cosecha, la logística y la rentabilidad en plena campaña gruesa, en una etapa clave para los agronegocios.

El modelo ECMWF muestra un núcleo de lluvias muy superiores a los promedios históricos en Buenos Aires, sur del Litoral, Córdoba y Santa Fe. Este patrón confirma un corredor de humedad activo, con eventos reiterados que dificultan la recuperación de los lotes.

El modelo ECMWF anticipa una semana con precipitaciones muy por encima de los valores normales en la región central del país, acompañadas por temperaturas significativamente altas en gran parte del territorio argentino.
 

El modelo ECMWF anticipa una semana con precipitaciones muy por encima de los valores normales en la región central del país, acompañadas por temperaturas significativamente altas en gran parte del territorio argentino.

Desde el punto de vista productivo, los suelos saturados elevan el riesgo de anegamientos, complicando el ingreso de maquinaria y demorando la cosecha de soja y maíz. Además, se incrementa la probabilidad de pérdida de calidad en granos, afectando la comercialización y los precios en la Bolsa de Comercio de Rosario.

El informe señala desvíos térmicos superiores a los 3°C, especialmente en el norte y centro del país. Este contexto genera un ambiente con alta humedad y calor persistente, clave en la dinámica climática actual.

El combo de calor y humedad acelera procesos biológicos, pero también genera estrés en etapas críticas de los cultivos, afectando el rinde potencial. Además, potencia la inestabilidad atmosférica, favoreciendo tormentas más intensas. Hacia el final del período, se espera un brusco descenso térmico, sumando variabilidad al escenario.

A contramano del centro, el norte argentino presenta precipitaciones por debajo de lo normal, debido a una menor frecuencia de sistemas convectivos y baja humedad en capas medias.

En regiones del NOA y NEA, este patrón podría traducirse en disminución de la humedad del suelo, afectando la evolución de los cultivos y comprometiendo la sustentabilidad productiva si la tendencia persiste.

El contraste entre exceso hídrico en el centro y déficit en el norte refleja la creciente variabilidad asociada al cambio climático, un factor cada vez más determinante en la producción agropecuaria.

Frente a este panorama, se vuelve clave avanzar en tecnificación, manejo eficiente del agua y buenas prácticas agrícolas (BPA). El rol de organismos como el INTA y el SENASA será fundamental para acompañar al productor en la toma de decisiones.

El escenario climático proyectado refuerza la necesidad de estrategias adaptativas en el campo argentino. Entre lluvias excesivas, calor y variabilidad, la clave estará en optimizar la gestión agronómica y sostener la rentabilidad, en un contexto donde el clima sigue siendo el principal factor de riesgo.

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