Washington impulsa seguros y escoltas navales para reactivar el tránsito en Ormuz, mientras sube la tensión y el petróleo reacciona.
Estados Unidos intenta reactivar el tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas más sensibles del comercio global, mediante un esquema que combina seguros por US$20.000 millones y escoltas navales para buques mercantes. La iniciativa busca restablecer el flujo de petróleo, fertilizantes y otras cargas estratégicas, en medio de un conflicto con Irán que ya supera el mes y mantiene en alerta a los mercados.
La propuesta, impulsada por la Development Finance Corporation (DFC), apunta a reducir el riesgo para armadores y dueños de carga, que hasta ahora se muestran cautelosos frente a la posibilidad de retomar operaciones en la zona. Aunque aún no se registran tránsitos bajo este esquema, desde el gobierno estadounidense aseguran que su implementación es inminente.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que el programa, junto con la presencia militar en la región, permitirá ofrecer un nivel de seguridad sin precedentes. En esa línea, Washington anticipa un mayor control sobre la navegación, incluso mediante escoltas estadounidenses o multinacionales para garantizar el paso de buques.
Tensión geopolítica, presión sobre el crudo y señales de reactivación
A pesar del impulso oficial, el factor determinante sigue siendo el riesgo. Irán ha restringido el acceso al estrecho durante el último mes, permitiendo el paso solo a embarcaciones autorizadas o consideradas «amistosas», e incluso implementando mecanismos de control que incluyen peajes y restricciones selectivas.

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En paralelo, la administración de Donald Trump elevó la presión al advertir que, si el conflicto no se resuelve, podría avanzar sobre infraestructura energética clave en Irán, lo que agrega incertidumbre a un escenario ya volátil.
Las aseguradoras globales comienzan a mostrar interés en el esquema de reaseguros, con actores como Chubb, Marsh y Aon involucrados en conversaciones. Sin embargo, el éxito del programa dependerá de la capacidad de garantizar seguridad efectiva en una zona donde los riesgos siguen siendo elevados.
Comenzaron a aparecer las primeras señales de movimiento. Dos buques vinculados a COSCO Shipping lograron cruzar el estrecho a fines de marzo, en operaciones coordinadas y bajo condiciones controladas, lo que podría marcar un punto de inflexión, aunque aún incipiente.
El impacto en los mercados energéticos ya es visible. El petróleo Brent se encamina a una de sus mayores subas mensuales en décadas, con incrementos cercanos al 58%, mientras que el WTI acumula alzas superiores al 50%, reflejando el temor a interrupciones prolongadas en el suministro.
Para el comercio global -y particularmente para sectores como fertilizantes y agroinsumos-, la situación en Ormuz es crítica. Cualquier restricción en esta vía impacta directamente en costos logísticos, precios internacionales y disponibilidad de insumos clave, lo que termina trasladándose a toda la cadena productiva.
El Estrecho de Ormuz vuelve a ser un punto estratégico. La capacidad de Estados Unidos para reactivar el tránsito marcará no solo el rumbo del mercado petrolero, sino también la estabilidad de las cadenas logísticas a nivel mundial.

