Actualidad Mercados Agricultura Clima Ganadería Maquinaria Agrolatam Ganadería Ganadería Ganadería Viernes, 3 de abril de 2026 Ganadería: vientres más caros en plena recuperación

La cría bovina muestra señales positivas, pero el alto costo de reposición de vientres desafía la rentabilidad en un contexto de precios firmes y menor faena.

En marzo de 2026, el mercado ganadero argentino mostró un escenario favorable para la cría bovina, pero con una advertencia clara: la reposición de vientres se encareció por encima de los promedios históricos, impulsada por precios firmes de la hacienda, menor faena de hembras y una creciente retención, factores que impactan directamente en la rentabilidad del productor.

De acuerdo con el último informe de Rosgan, uno de los indicadores clave -la relación entre la vaca de descarte y la vaquillona preñada- refleja con claridad esta tendencia. Actualmente, se necesitan 2,8 vacas de descarte para adquirir una vaquillona preñada, cuando un año atrás la relación era de 2,64 y el promedio histórico de los últimos 15 años se ubica en torno a 2,35. Esto implica que la reposición resulta hoy cerca de un 20% más cara que lo habitual.

El dato cobra mayor relevancia si se observa la composición de los precios. A diferencia de otros ciclos donde el encarecimiento respondía a una caída en el valor de la vaca, en esta oportunidad todas las categorías de hacienda muestran valores elevados, consolidando un escenario de firmeza generalizada. Según el análisis, una vaca conserva ronda los $2.000 por kilo -unos $840.000 por cabeza-, mientras que una vaquillona preñada se ubica entre $2,3 y $2,4 millones.

En términos interanuales, la suba es contundente: la vaca aumentó un 91% y la vaquillona preñada más de un 100%, muy por encima de la inflación mayorista. Este comportamiento refleja un mercado activo, con fuerte demanda por vientres en un contexto donde la cría vuelve a ganar protagonismo dentro de los agronegocios.

Sin embargo, hacia adelante aparecen factores que podrían intensificar esta tendencia. Desde Rosgan advierten que la estacionalidad juega un rol clave: históricamente, entre marzo y abril los precios de la vaca tienden a bajar, lo que podría encarecer aún más la relación de reposición en el corto plazo, incluso si los valores absolutos se mantienen firmes.

En paralelo, comienzan a observarse señales que refuerzan el proceso de recomposición del rodeo. Datos basados en los Documentos de Tránsito Electrónico (DTe) del SENASA indican que la faena de hembras cayó un 10% interanual al cierre de marzo, alcanzando 1,378 millones de cabezas frente a 1,530 millones en el mismo período del año anterior.

El desglose muestra que las vaquillonas explican gran parte de esta caída, con una reducción del 10%, mientras que las vacas disminuyeron un 5%. Esta menor presión de faena es interpretada como una señal incipiente de retención, clave para la recuperación del stock bovino.

Otro indicador relevante surge del comportamiento de los feedlots. Los registros hasta febrero muestran una participación de hembras del 41,9%, por debajo del promedio del 43,6% de los últimos tres años, lo que sugiere una menor proporción de hembras destinadas al engorde y una posible retención para cría.

En este contexto, la ganadería argentina transita un momento atractivo desde el punto de vista productivo: buenas relaciones de precios, condiciones climáticas favorables y márgenes positivos. Sin embargo, el alto costo de reposición de vientres plantea un desafío concreto para los productores, especialmente aquellos que buscan recomponer o ampliar sus rodeos.

El equilibrio entre precios, retención y costos será determinante en los próximos meses para definir si esta fase marca el inicio de una recuperación sostenida del stock bovino o si las tensiones en la reposición limitan su avance.

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