Los precios globales de los alimentos vuelven a subir impulsados por el encarecimiento de la energía, generando preocupación por costos, rendimientos y decisiones productivas.
Los precios mundiales de los alimentos aumentaron en marzo de 2026 por segundo mes consecutivo, según la Food and Agriculture Organization (FAO). El índice promedió 128,5 puntos, con una suba del 2,4% mensual y del 1,0% interanual, impulsado principalmente por el aumento de los costos energéticos asociados al conflicto en el Cercano Oriente, un factor que ya comienza a impactar en los costos de insumos agrícolas y en las expectativas del mercado.
A pesar de un contexto de oferta global relativamente holgada, el aumento de los precios de la energía y los fertilizantes está generando nuevas tensiones en el sistema agrícola, afectando decisiones de siembra y proyecciones productivas.
El Índice de Cereales de la FAO subió 1,5% en marzo, con un fuerte incremento del 4,3% en el precio internacional del trigo, debido al deterioro de los cultivos en Estados Unidos por sequía y a la expectativa de menor superficie sembrada en Australia por el encarecimiento de los fertilizantes. El maíz registró leves subas, impulsado por la mayor demanda de etanol, mientras que el arroz cayó 3,0% por menor demanda importadora y efectos cambiarios.
El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, señaló que el impacto hasta ahora ha sido moderado y explicado principalmente por el precio del petróleo, con la oferta global de cereales actuando como amortiguador. No obstante, advirtió que si los costos de insumos continúan elevados y los márgenes se reducen, los productores podrían recortar el uso de fertilizantes, reducir área sembrada o cambiar a cultivos menos intensivos, lo que afectaría los rendimientos y la oferta futura.
Otros productos también mostraron subas. Los aceites vegetales aumentaron 5,1% mensual y 13,2% interanual, impulsados por la demanda de biocombustibles. La carne subió 1,0%, con incrementos en carne porcina en la Unión Europea y bovina en Brasil. Los lácteos avanzaron 1,2% por menor oferta estacional, mientras que el azúcar registró la mayor suba, con un alza del 7,2% ante la expectativa de mayor uso de caña para etanol en Brasil.
En cuanto a la producción, la FAO proyecta una cosecha mundial de trigo de 820 millones de toneladas en 2026, una caída del 1,7% interanual aunque por encima del promedio de los últimos cinco años. Se esperan menores producciones en Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia, mientras que India alcanzaría niveles récord.
La producción global de cereales en 2025 se estima en 3.036 millones de toneladas, un 5,8% más que el año anterior, y el arroz alcanzaría un récord de 563,3 millones de toneladas. Los stocks globales crecerían 9,2% hasta 951,5 millones de toneladas, con una relación stock/consumo del 32,2%, reflejando un escenario de oferta suficiente.
En paralelo, los factores geopolíticos suman incertidumbre a los mercados agrícolas. El cierre del Estrecho de Ormuz ha generado disrupciones en energía y transporte, elevando costos logísticos y de insumos clave como fertilizantes, con impactos directos e indirectos sobre la producción y el comercio global de alimentos.

