El INTA planteó los beneficios de esta tecnología; además, sostuvo que el productor podrá mejorar la toma de decisiones

La trazabilidad electrónica individual es obligatoria y el sector agropecuario tuvo que adoptar esta herramienta. En este sentido, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) destacó la posibilidad de ir hacia una mayor eficiencia de la gestión ganadera, permitiendo construir información ordenada, precisa y continua a lo largo del tiempo.
“Lo importante no es únicamente identificar animales mediante dispositivos RFID, sino poder capturar, organizar y analizar datos a escala individual, con continuidad y consistencia”, explicó Gonzalo Arroquy, investigador del INTA Cesáreo Naredo. El especialista no dudó en destacar el valor de este enfoque: “Permite tomar decisiones basadas en información propia”.
Menos errores y más agilidad
Según el INTA, entre las principales ventajas operativas de la trazabilidad individual se destaca la mejora en la calidad de los registros y la simplificación de las tareas. La lectura electrónica agiliza el trabajo, permite registrar información sin mover la hacienda y disminuye significativamente los errores durante los momentos de alta carga operativa.
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En este sentido, Bárbara Iturain, especialista del INTA Cesáreo Naredo, remarcó el impacto directo en el día a día: “Una de las ventajas es el ahorro de tiempo y la mejora en la calidad del trabajo en la manga”. Además, dijo que el uso de las aplicaciones móviles permite el registro en tiempo real, se evitan pérdidas de información y se garantiza que cada dato quede asociado al animal en el momento exacto.
“La identificación electrónica cambia la resolución del dato: cada evento queda asociado a un animal específico y eso permite reconstruir su trayectoria”, detalló Arroquy. El informe también señaló que el verdadero potencial se alcanza cuando se integra con otras mediciones, como las balanzas electrónicas.
Esto permite calcular la ganancia de peso diaria y detectar desvíos productivos de forma temprana. “El salto se da cuando la identificación se vincula con la medición, porque ahí se empiezan a generar indicadores que no estaban disponibles en los esquemas tradicionales”, señaló Iturain.
La especialista añadió que esto impacta en todas las etapas, desde la cría hasta el engorde: “La posibilidad de trabajar con información individual cambia la forma de decidir. El análisis deja de basarse en promedios y se orienta a la gestión de la variabilidad”.
Por último, los especialistas indicaron que la implementación exige un método. El informe concluyó que la tecnología no es suficiente si los datos no se registran de forma consistente.
