Crece la tensión en Córdoba por el paro de transportistas. Productores denuncian presiones y defienden la libre contratación en plena cosecha.
Productores agropecuarios de Córdoba, agrupados en Cartez, cuestionaron en las últimas horas las medidas de fuerza de camioneros que bloquean rutas en reclamo por tarifas, denunciaron «aprietes y extorsiones» y reafirmaron la libre contratación del mercado, en un conflicto que impacta de lleno en la logística de la cosecha y la cadena de valor del agro.
La tensión se da en un momento especialmente sensible para el campo argentino, donde la salida de la producción depende de un sistema de transporte fluido. Los camioneros iniciaron protestas en distintos puntos del país, pero en Córdoba el conflicto escaló con cortes y controles en rutas, impidiendo el paso de camiones con cereal y maquinaria agrícola.
Desde el sector transportista, argumentan que el aumento sostenido del gasoil y otros costos operativos vuelve inviable la actividad sin una actualización urgente de la tarifa. «La gente no tiene para mantener el camión», señalaron referentes del sector, que además negaron cualquier tipo de presión o extorsión.

En paralelo, la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), alineada con CRA, endureció su postura y decidió retirarse de la mesa de negociación provincial. «No avalamos ningún tipo de aprietes, amenazas o extorsiones», expresaron en un comunicado, donde también defendieron la libre contratación como mecanismo clave para el funcionamiento del mercado.
El trasfondo del conflicto revela una problemática estructural en los agronegocios argentinos: tanto productores como transportistas enfrentan una fuerte suba de costos. En el caso del agro, el impacto se siente en insumos, agroquímicos, combustible y servicios, sin una mejora proporcional en el precio de los granos, lo que deteriora la rentabilidad.
A esto se suma la presión de los derechos de exportación (retenciones), que siguen afectando la competitividad del sector, en un contexto donde la comercialización está condicionada por la volatilidad del mercado y la falta de previsibilidad económica.

En plena cosecha, cualquier interrupción logística genera un efecto dominó sobre la cadena de valor: demoras en la entrega, sobrecostos, pérdida de calidad y complicaciones en los contratos. La falta de acuerdos entre las partes expone, una vez más, la fragilidad del sistema de transporte de cargas en Argentina.

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El conflicto en Córdoba no solo refleja una disputa por tarifas, sino también la necesidad de avanzar en soluciones estructurales que contemplen la realidad de todos los actores, desde el productor hasta el transportista, en un escenario donde la eficiencia logística es clave para sostener la competitividad del campo.

