Bayer mostró junto a Abras del Norte, una empresa agropecuaria de Santa Fe, el sistema de maíz Preceon, plantas de baja estatura que traen mayores beneficios a la producción
En el marco de Expoagro 2026, el sistema Preceon de Bayer Crop Science comenzó a ganar protagonismo en el mercado local. Se trata de una nueva generación de maíces de baja estatura, una innovación que apunta a mejorar la estabilidad del cultivo sin resignar rendimiento.
Maíz de baja estatura de Bayer: sistema Preceon
Desde la compañía Abras del Norte,una empresa familiar de Villa Cañás, que se dedica a la agricultura entre el sur santafesino y el sudeste de Córdoba, compartió la experiencia que vienen desarrollando desde hace varias campañas junto a esta tecnología. “Estamos en la presentación del lanzamiento de Preceon, que es el maíz de baja estatura, en el cual nosotros venimos trabajando desde la campaña 22/23, sembrandolos en ensayos para aportar a la tecnología y trabajar junto con Bayer”, explicó Bruno Zvicer, agrónomo de la firma.

Menor altura, más estabilidad y rendimiento
Bajo el sistema Preceon, las plantas de los híbridos tienen una altura aproximadamente un 30% menor que los híbridos tradicionales. Esto se logra a partir de una reducción de los entrenudos por debajo de la espiga, lo que redefine el comportamiento del cultivo en el lote. El sistema se apoya en tres pilares clave. Por un lado, el rendimiento: la premisa de la compañía es que toda nueva tecnología iguale o supere a las anteriores. En segundo lugar, el comportamiento frente a condiciones adversas, con mayor tolerancia al vuelco y quebrado. Y finalmente, la accesibilidad al lote, que abre nuevas posibilidades de manejo.
En ese esquema, los híbridos de maíz del sistema Preceon comenzaron como una apuesta en planteos tardíos. “Nosotros arrancamos sembrando estos maíces como tardíos. Esta campaña lo hemos hecho como maíz temprano, entonces podemos ver la diferencia y definir para qué nicho está encaminado”, señaló Zvicer.
Qué muestran los ensayos con el nuevo maíz
Según el agrónomo, el mayor diferencial aparece en la protección del cultivo: “Particularmente vemos la mayor ventaja en la protección. Al ser de menor porte y tener inserción de espiga baja, nos permite llegar a la cosecha, a 15% de humedad, sin tener problemas de vuelco y quebrado, que en los maíces convencionales, en inviernos de mucha lluvia y viento, hemos tenido pérdidas significativas de rendimiento”.

Otro punto destacado es la posibilidad de intervenir el cultivo en estadios más avanzados. “Nosotros tratamos de fertilizar el maíz en dos o tres veces durante el ciclo, aportándole nitrógeno de manera más eficiente. Al tener menor porte, nos permite mejor entrada y mejor llegada para lograr esta nutrición”, explicó.
Sobre el futuro del sistema en el mercado argentino, Zvicer anticipó un proceso gradual: “Entiendo que la próxima campaña va a ser un lanzamiento no tan masivo, pero dentro de dos campañas sí. Me parece que los productores que siembran maíz tardío lo van a adquirir de forma masiva”.

Más allá de la incorporación de innovaciones, desde Abras del Norte remarcan que el principal desafío sigue siendo la eficiencia. “Tenemos que tratar de ser lo más eficientes posible y muy productivos, y eso lo podemos hacer siendo buenos técnicos y productores, y que siempre nos acompañe el clima”, sostuvo.
En esa línea, advirtió que los rendimientos vienen mostrando cierto estancamiento en los últimos años. “Es un trabajo que estamos haciendo: incorporando cultivos de servicio, mejorando la fertilización y haciéndola en diferentes momentos. Creo que es el desafío de todos los productores y técnicos”, concluyó.

