A un año del acuerdo con el FMI, el Gobierno aguarda la segunda revisión que habilitaría US$1000 millones. El agro vuelve a ser clave para fortalecer reservas.
A dos meses de la última misión técnica y a un año del acuerdo, la Argentina espera un guiño del Fondo Monetario Internacional (FMI) que permita avanzar con la segunda revisión del programa y destrabar un desembolso de US$ 1.000 millones, clave para fortalecer las reservas del Banco Central de la República Argentina. En este escenario, el sector agropecuario vuelve a posicionarse como un actor central para la generación de divisas.
El acuerdo firmado en abril de 2025 por un total de US$ 20.000 millones atraviesa una etapa de evaluación en la que, pese a los avances señalados por el propio organismo, aún no se concretó la aprobación formal. La expectativa oficial es que la revisión se resuelva en las próximas semanas, posiblemente luego de las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial.

La demora en la definición se da en un contexto particular: sin urgencias financieras inmediatas y con un Banco Central que viene mostrando un ritmo sostenido de acumulación de reservas. Este escenario de mayor estabilidad cambiaria diferencia la situación actual de revisiones anteriores, donde los desembolsos eran más urgentes para sostener el programa económico.
Distintos analistas coinciden en que la aprobación no está en duda. El exministro de Economía Nicolás Dujovne sostuvo que «no va a haber ningún problema» con la revisión, mientras que el exfuncionario del FMI Claudio Loser consideró que la demora es «inusual», aunque descartó conflictos de fondo entre el organismo y la Argentina.
Uno de los puntos técnicos a resolver será el cumplimiento de la meta de acumulación de reservas, donde el país habría quedado por debajo de los objetivos acordados. Sin embargo, el mercado descuenta que el FMI otorgará un waiver (dispensa), una herramienta habitual en programas de estabilización cuando existen desvíos en las metas.
En este contexto, el campo argentino adquiere un rol determinante. La liquidación de exportaciones agroindustriales, especialmente del complejo granario, se presenta como una de las principales fuentes para sostener el ingreso de divisas y apuntalar las reservas. En un escenario donde el financiamiento externo es limitado, el desempeño del agro resulta clave para la estabilidad macroeconómica.
La reciente dinámica de las exportaciones agrícolas, con volúmenes en niveles récord, refuerza esta tendencia y posiciona al sector como un pilar dentro de los agronegocios. En este sentido, distintos actores del sector señalan la necesidad de generar condiciones que incentiven la producción y la comercialización, en un contexto atravesado por variables como las retenciones y el acceso al crédito.
De cara a los próximos meses, la definición del FMI será relevante no solo por el desembolso puntual, sino también por la señal que pueda enviar al mercado. Un aval del organismo podría consolidar la estabilidad financiera y mejorar las expectativas, en un momento donde el país busca fortalecer su posición externa.
La espera por el guiño del Fondo se da en un escenario donde la macroeconomía muestra cierta calma, pero depende en gran medida del aporte del agro. La combinación entre política económica y desempeño del sector productivo será determinante para sostener el rumbo y consolidar la recuperación.

