Fuerte pronunciamiento del norte argentino contra UPOV 91: advierten por el uso propio de semillas y el impacto en la rentabilidad.
Productores del norte argentino nucleados en Apronor emitieron un duro comunicado el 9 de abril de 2026, en el que cuestionaron el impulso del Gobierno a la adhesión a UPOV 91 en el marco de la actualización de la Ley de Semillas, alertando sobre consecuencias directas en el uso propio de semillas y la rentabilidad del campo.
El posicionamiento se da en medio de un debate creciente dentro del agro, donde entidades rurales, técnicos y actores de la cadena de valor discuten el alcance de una normativa que podría modificar las reglas de juego en la producción agrícola argentina.
«Sres. productores, estemos alerta: vienen por nosotros», advierte el comunicado, reflejando el nivel de preocupación en el norte productivo.
El documento, titulado «Cartelización de producción de semillas en Argentina», rechaza de plano la idea de que la falta de crecimiento del sector esté vinculada a la legislación vigente. Por el contrario, los productores sostienen que el principal condicionante sigue siendo la carga impositiva y las retenciones.

Retenciones, modelo productivo y el espejo de Brasil
Uno de los ejes más fuertes del comunicado apunta a funcionarios nacionales, a quienes acusan de «confundir a la opinión pública» al atribuir el estancamiento productivo a la normativa sobre semillas. Desde Apronor remarcan que el problema estructural es otro:
«Nuestra producción no crece por efecto de los DEX (retenciones), que desde hace años esquilman a nuestros productores»
En esa línea, también cuestionan posibles beneficios selectivos como el RIGI, advirtiendo sobre un escenario donde se favorece a ciertos sectores mientras se mantiene la presión sobre el productor.
El contraste con Brasil aparece como argumento central. Según el comunicado, el país vecino -bajo el esquema de UPOV 78– logró aumentar su producción y participación agroindustrial sin aplicar derechos de exportación, consolidando un modelo más competitivo en términos de agronegocios y exportación de granos.

Sin embargo, el debate no se limita a lo económico. Otro punto crítico es la mayor regulación sobre el uso de semillas, especialmente en cultivos autógamos como soja y trigo, donde los productores denuncian:

Biostimulantes redefinen el mercado global con seis tendencias clave hacia la evidencia.
- Multas millonarias
- Posibles medidas retroactivas
- Mayor control en la trazabilidad
Al mismo tiempo, señalan una falta de control sanitario en cultivos como el maíz, lo que -según indican- evidencia un tratamiento desigual dentro del sistema productivo.
El foco del conflicto no es solo legal, sino estructural: quién controla la semilla y cómo impacta en el negocio agrícola.
El avance hacia UPOV 91 reaviva una discusión de fondo en el campo argentino: el equilibrio entre innovación, propiedad intelectual y sustentabilidad económica, en un escenario donde los costos, los insumos y la presión fiscal siguen marcando el pulso de cada campaña.

