Teniendo en cuenta el escenario climárico, es fundamental mantener este recurso para atravesar los meses más crudos de La Niña que todavía quedan por delante. Las recomendaciones de un experto del INTA Balcarce.

No todas las pérdidas productivas y económicas de la sequía están afectando a la producción agrícola. Bajo estas circunstancias, la ganadería, en plena época de servicio, con un madre de cría con ternero al pie, la están pasando peor.
“En condiciones desafiantes no queda otra opción más que monitorear el stock y la tasa de crecimiento del pasto”, expuso Germán Berone, investigador del INTA Balcarce durante una reunión virtual organizada por CREA sobre estrategias de manejo de recursos forrajeros en años secos.
Ante las condiciones climáticas adversas para la producción de pasto, Berone explicó que cuando se procedió a suplementar, entre octubre y noviembre al rodeo, el pasto creció de manera significativa, opuesto a lo ocurrido en un campo que no realizó la suplementación estratégica.
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De esta manera, se declaró hasta fin de año el estado de emergencia y/o desastre agropecuario por sequía. Para aquellos productores que vieron afectada entre el 50% y 79% de su producción o capacidad de producción, serán considerados en estado de Emergencia Agropecuaria.




