Las lluvias intensas del fin de semana saturaron los suelos en zonas clave y generan preocupación entre los productores por la evolución de la campaña triguera.
Las últimas precipitaciones registradas entre el 15 y el 21 de septiembre dejaron acumulados significativos en distintas regiones del país, con un fuerte impacto en dos de las provincias más estratégicas para la producción de trigo: Santa Fe y Buenos Aires. El reporte semanal de Eventos Meteorológicos Destacados marcó que en el noreste santafesino los acumulados superaron los 90mm, lo que excedió ampliamente la capacidad de absorción de los suelos y derivó en anegamientos que ponen en riesgo el cultivo en pleno desarrollo.



















Gustavo Idígoras, presidente de CIARA
