“A raíz de la chicharrita se decidió sembrar de manera temprana, pero uno de los problemas que tenemos es la poca disponibilidad de agua para estas fechas”, analizaron desde Metzer, una de las líderes en tecnologías para riego.

El gran objetivo para la campaña de maíz que se viene está muy claro entre los productores: evitar, a toda costa, un nuevo avance de la chicharrita del maíz, la plaga vectora de la enfermedad del “achaparramiento” y que causó estragos en la última cosecha.
“Una de las principales soluciones que se encontró para el tema de la chicharrita es hacer siembras tempranas. Pero trabajar con un maíz de primera sembrando en septiembre y llegando hasta octubre tiene un problema: que en una zona como Córdoba en estos momentos falta agua”, señaló Ludy Scuderi, gerente general de Metzer.





































