El huracán Rafael, de categoría 3, ha dejado un devastador impacto en la agricultura cubana, ya debilitada por una grave crisis económica.

Agricultores como Leonardo Abreu, de Caimito, en la provincia de Artemisa, enfrentan pérdidas totales en sus cultivos esenciales como banano, frijol, yuca, mango y aguacate, además de infraestructura clave como cercos y líneas eléctricas.
«Estamos empezando de cero. Todo ha sido arrasado», expresó Abreu, de 47 años, mientras evaluaba los daños en sus tierras heredadas. Su caso no es aislado: dos millones de habitantes de La Habana dependen de las granjas vecinas para su abastecimiento, y las pérdidas agrícolas tendrán un impacto directo en los mercados de alimentos de la capital.











La harina de soja, el principal producto de exportación argentin
Andrés Ponte y Roberto Olson, titulares de Matba-Rofex y MAE







