Fabián Otero, vicepresidente de la Asociación Argentina de Angus, resalta el impacto histórico y el presente de la prueba pastoril, un proyecto que marcó un antes y un después en la evaluación genética y fenotípica de los bovinos en Argentina.

«Estamos en una nueva era», señala, recordando cómo esta iniciativa, que comenzó hace más de dos décadas, se originó a partir de la inquietud de un grupo de cabañeros.
Los primeros pasos de la prueba pastoril se remontan a fines de los años 90 y principios de 2000, cuando las comunicaciones eran limitadas y los criadores de Angus solían encontrarse solo en exposiciones rurales. «Las pruebas pastoriles existieron hace muchos años, pero se descontinuaron. Fue desde Angus Centro que se volvió a hablar de ellas, impulsados por la necesidad de evaluar la genética de nuestros animales en un ambiente pastoril», explica.





























