El sector manisero argentino es una importante economía regional que exporta productos de elevado valor agregado, generando ingresos por 1.000 millones de dólares por año. Asimismo, Argentina es un país líder en los mercados globales, siendo el primer exportador mundial de este grano.
Frente a la extrema sequía que afecta a todas las regiones productivas, el maní, un cultivo de verano, no escapa al impacto de esta situación extraordinaria. Por ello, se espera una reducción del área sembrada del cultivo del 13% para este ciclo.
A la menor superficie proyectada, se suman otros factores que hacen a la realidad: un aumento significativo de los costos de producción y valores de arrendamientos que duplicaron sus precios en los últimos tres años.
Pero la gran preocupación de nuestra cadena agroindustrial, ahora, está centrada en los mercados internacionales ya que, bajo las condiciones actuales, Argentina está perdiendo competitividad, más allá de la altísima calidad de sus productos, el servicio eficiente y la reputación de los exportadores.