No hay manera de cargarle responsabilidad a este emblemático producto sobre los desbordes inflacionarios que vive el país. El gobierno tendrá que buscar otro chivo expiatorio para maquillar sus errores

En su negación de la realidad, el gobierno sigue ubicando a la carne vacuna como uno de los responsables de la suba de precios que es generada por su adicción a emitir billetes de manera descontrolada. Es uno de los recursos más vulgares y a la vez más a mano para tratar de desviar la atención de la opinión pública sobre sus propios errores. El último capítulo de este culebrón pasa por la aparente intención de importar alimentos, movida en la que estaría incluida la carne vacuna, aunque todo es poco creíble y poco probable.
Lo cierto es que la carne vacuna, y la ganadería por ende, están lejos que cualquier tipo de desborde. Los precios de la carne vacuna informados por Indec dan un incremento promedio en abril del 2.7%, en tanto la encuesta del IPCVA marca una suba ligeramente superior (3.4%), similar al de la hacienda en pie, frente al 8.4% del índice general. En relación a abril de 2022, a nivel minorista la carne bovina aumentó 79%, mientras que el novillo lo hizo en un 61%, en ambos casos por debajo de la variación del IPC (108.8%).























