Para enfrentar esta plaga, se debe apuntar a lograr una aplicación de calidad, sin perder de vista el monitoreo constante en el lote. Las recomendaciones de un experto de Aapresid.

En un contexto de fuerte sequía y ante la presencia de isoca bolillera en soja, una de las dudas más frecuentes de los productores es definir el momento de aplicación.
“Al momento de tomar la decisión, hay que tener en cuenta la etapa fenológica y estado general del cultivo”, señaló Diego Álvarez, docente de la cátedra de zoología en la Facultad de Agronomía de la UBA.
En el marco del programa REM de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), el profesional destacó que existe un vínculo estrecho entre el cultivo y la plaga. “Cuando la tasa de crecimiento del cultivo cae, es cuando comienzan a observarse los mayores daños”, explicó.





















