Un informe de CREA relevó que la soja y el maíz perdieron alrededor del 40% de su poder de compra. Eso derivará en un menor uso de insumos, como fertilizantes y herbicidas. A los productores de países competidores, la urea les cuesta más barato.

El incremento en el costo de insumos, el escenario complejo en materia económica y la incertidumbre climática modificará la estrategia comercial de los productores agrícolas. Esta tendencia tiene un correlato con las primeras estimaciones de la campaña de granos 2022/23, que en trigo ya confirmó una caída del área sembrada, en relación al año pasado.



















