Mientras los indicadores de rentabilidad mejoran, un dato inquietante emerge del informe del Rosgan: el stock bovino argentino continúa perdiendo vacas y vaquillonas a un ritmo alarmante.
En un contexto de mejora climática y aumento en los precios internacionales de la carne, la ganadería argentina enfrenta una contradicción preocupante: continúa la pérdida sistemática de vientres, una tendencia que pone en riesgo la sustentabilidad reproductiva del rodeo.
























