Productores acusan al Gobierno de avanzar sin consenso y de poner en riesgo un mercado clave. El SAG chileno frenó importaciones tras el cambio en el estatus sanitario.
El clima en el sur argentino se volvió espeso y cargado de desconfianza. La decisión del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile de suspender el ingreso de carnes y reproductores bovinos desde la Patagonia desató una crisis que pone en jaque una relación sanitaria construida durante años. La medida, que se conoció tras la flexibilización de la barrera sanitaria por parte del Senasa argentino, impacta de lleno sobre un negocio que venía creciendo y que ahora se encuentra en pausa.



















