Se trata de un productor citrícola tucumano que, junto a un grupo de amigos, fundó una empresa de certificaciones ambientales. “Esto no es para vender más caro, es para no quedar afuera”, asegura.

“Cacta viene de cactus, que es la planta que nace en el desierto a pesar de la adversidades climáticas y extremas. Le da vida al desierto, a los animales y es acumulador de agua. También florece. Y el florecer para nosotros es entender de que Argentina puede resurgir con innovación y tecnología”.

















