La inflación de mayo trajo dos buenas noticias para el Gobierno: la quinta desaceleración consecutiva y la primera vez en 10 meses que la medición interanual es más baja que la anterior, según el consenso de las consultoras del mercado.

Las tarifas de servicios públicos, combustibles y transporte pondrán presión en el indicador del Indec y afectarán el bolsillo de los consumidores.
El caso más paradigmático es el de las tarifas de electricidad y gas. La Secretaría de Energía fue instruida a comenzar desde junio con la quita de subsidios en usuarios residenciales de ingresos bajos y medios. Esto afectará a casi 7 de cada 10 hogares que hasta mayo pagaron menos del 5% del «costo real» de la electricidad en sus facturas. El resto se cubría con transferencias del Tesoro a las generadoras a través de Cammesa.





























