




Información actualizada del campo bonaerense





Ecológica Mercedes, realizando control vehicular en la intersección de Ruta Nacional N° 123 y Ruta Provincial N° 29, interceptó una camioneta Ford F-100, conducida por Lidia Teresa S.

Cosecha de trigo en Tornquist (Imagen de Teo Zorraquin)Intentar calificar lo que está siendo la cosecha de trigo 2025/26 es una quimera: sucede que sorprendente, impresionante, histórica, por solo mencionar algunos, son adjetivos que ya suenan redundantes y hasta parecen quedarse cortos para dimensionar una campaña que aportará un récord productivo que no figuraba ni en los sueños de los más optimistas.

Grassi SA, la corredora de cereales que pujaba por quedarse con Vicentin, tiene motivos para alzar las copas en estas fiestas de fin de año.
Sucede que el Juzgado Civil y Comercial de Segunda Nominación de Reconquista, a cargo del juez Fabián Lorenzini, dictó la homologación definitiva y el traspaso inmediato de las acciones de Vicentin SAIC a Grassi SA
La Argentina volvió a marcar un hito en materia de biotecnología agropecuaria. En los últimos dos años, el Gobierno Nacional aprobó 38 productos genéticamente modificados (OGM), la cifra más alta desde que el país comenzó a autorizar este tipo de desarrollos en 1996.
El dato no solo representa un récord histórico, sino que además implica que casi el 28% de todas las aprobaciones realizadas en los últimos 29 años se concretaron durante la actual gestión.
La información fue dada a conocer por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, dependiente del Ministerio de Economía, y confirma una clara señal de política pública orientada a agilizar los procesos de evaluación, autorización y registro de eventos biotecnológicos, con impacto directo en la competitividad del agro y de las cadenas industriales asociadas.
Solo en el transcurso del año en curso, la cartera agropecuaria nacional autorizó 13 productos genéticamente modificados, de los cuales 11 corresponden a vegetales, el número más alto de los últimos seis años, y 2 a microorganismos, destinados principalmente a la producción de bioetanol y al desarrollo de vacunas.
Si se amplía la mirada a fines de 2023 y a lo largo de 2024, el volumen de aprobaciones crece de manera significativa: 6 productos vegetales y 19 microorganismos genéticamente modificados, utilizados tanto en sanidad animal como en procesos industriales vinculados a la bioenergía.
En el caso de los cultivos, el abanico de especies incluye soja, maíz, algodón, cártamo, entre otros, con eventos diseñados para mejorar rendimientos, tolerancia a herbicidas y resistencia frente a insectos y enfermedades, variables clave para sostener la productividad en un contexto de mayor presión climática y sanitaria.
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Uno de los aspectos más destacados del último período es el fuerte crecimiento en la aprobación de microorganismos genéticamente modificados, una categoría que gana peso estratégico.
Estos desarrollos permitieron maximizar la eficiencia en la producción de bioetanol y avanzar en vacunas para prevenir enfermedades animales, con impacto directo en la sustentabilidad de los sistemas productivos y en la sanidad de los rodeos.
Desde el Gobierno remarcan que este avance no se limita al plano agrícola, sino que también fortalece a sectores industriales y energéticos, consolidando a la biotecnología como una herramienta transversal para el desarrollo económico.
Desde la Secretaría de Agricultura subrayan que este récord de aprobaciones es resultado de una línea de trabajo orientada a reducir tiempos sin resignar rigor técnico, aportando mayor previsibilidad a las empresas y a los desarrolladores locales e internacionales.
El proceso de evaluación se realiza a través de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), encargada de analizar la seguridad de los eventos para el agroecosistema, y del SENASA, que verifica el cumplimiento de los más altos estándares de inocuidad alimentaria para el consumo humano y animal.
Ambos organismos actúan como pilares del sistema regulatorio argentino, reconocido a nivel internacional por su solidez científica y su trayectoria.
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Con 134 productos genéticamente modificados aprobados desde 1996, la Argentina ratifica su lugar entre los países líderes en biotecnología agropecuaria, tanto en América Latina como a escala global.
El salto registrado en los últimos dos años no solo refuerza ese posicionamiento histórico, sino que también abre nuevas oportunidades para la innovación, la inversión y la agregación de valor en origen.
En un escenario internacional donde la tecnología aplicada al agro gana centralidad, el mensaje es claro: la Argentina apuesta a la biotecnología como motor de productividad, sustentabilidad y desarrollo.

La festuca es una de las gramíneas más difundidas en los sistemas ganaderos de la región pampeana por su rusticidad, persistencia y buen comportamiento productivo. Sin embargo, detrás de esas virtudes puede esconderse un riesgo silencioso para la hacienda.
Así lo confirmaron recientemente desde el laboratorio de calidad de semillas de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Pergamino, donde se logró detectar la presencia de Epichloë coenophiala, el hongo causante de la festucosis.

El nuevo Índice de Participación del Estado en la renta agrícola de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) marca un leve alivio para el agro, pero deja en claro que el peso de los impuestos continúa siendo uno de los principales condicionantes de la actividad.
Tras la baja permanente de las retenciones anunciada en diciembre, el indicador descendió desde el 60,9% registrado en septiembre hasta el 56,3% actual. La señal es positiva, aunque insuficiente: más de la mitad de la renta agrícola sigue yéndose en impuestos.

La historia reciente del cultivo de maíz muestra que ninguna de las últimas campañas tuvo un punto de contacto productivo con el ciclo inmediatamente anterior.
Y la actual temporada 2025/26 no es la excepción: a la par de la siembra temprana que ya está mostrando su mejor versión en perspectiva productiva, volvió a tomar mucha relevancia la siembra tardía o atrasada de maíz.

Cuando Sol Carrettoni decidió estudiar agronomía, como una manera de continuar con el legado familiar productivo en Alberti (Buenos Aires), también cargó en su valija un sueño: participar de una cosecha en Estados Unidos.
“Fue una aspiración que tuve desde la Facultad, porque siempre la agricultura de referencia ha sido la de Estados Unidos”, relata desde Iowa.

Especialistas del INTA advierten que la presencia involuntaria de trazas de distintos cultivos en la cosecha, el transporte o el almacenamiento —un fenómeno conocido como commingling— se convirtió en un problema silencioso que ya no impacta solo en lo productivo, sino también en lo comercial. La clave, aseguran, está en la gestión y en la adopción de buenas prácticas para reducir riesgos y sostener la competitividad del agro argentino.
La localidad santafesina de María Susana fue escenario de una postal tan inusual como emotiva: un productor agropecuario construyó un árbol de Navidad con más de 30 fardos, una iniciativa que rápidamente se viralizó en redes sociales y despertó el orgullo de toda la comunidad.

El negocio de la exportación de carne vacuna atraviesa semanas de fuerte tensión. Con costos en alza y precios internacionales que no acompañan, frigoríficos exportadores comenzaron a adelantar vacaciones o directamente suspender la faena antes de fin de año. Según fuentes del sector, entre cinco y siete plantas ya pararon o están por detener su actividad hasta los primeros días de enero.


En un escenario donde la agricultura enfrenta el desafío de producir más con menos, la articulación entre ciencia y tecnología nacional demuestra su potencial transformador.
El convenio INTA–Crucianelli–Leaf Agrotronics llevó del laboratorio al campo una innovación que ya siembra más de 1,2 millones de hectáreas en todo el país: el sistema de corte línea a línea universal, un mecanismo que optimiza la siembra y marca un nuevo estándar en eficiencia agronómica.
