Una multinacional deja el país tras dos décadas y expone problemas estructurales que golpean la rentabilidad del campo argentino.
La empresa alemana Helm anunció el 8 de mayo de 2026 su salida de la Argentina tras 23 años de operación, afectada por dificultades para recuperar impuestos retenidos y una fuerte caída del margen del negocio. La decisión impacta directamente en el mercado de insumos del campo, un pilar clave para la producción agrícola y la rentabilidad del agronegocio nacional.
La compañía, con una facturación de entre US$ 30 y 40 millones, deja un mensaje claro para el sector: las condiciones macroeconómicas y fiscales siguen siendo determinantes para la permanencia de inversiones extranjeras en el país. En un contexto donde el agro es motor de divisas, la noticia genera preocupación en toda la cadena de valor.
El mercado de agroquímicos en Argentina atravesó una fuerte volatilidad en los últimos años. Luego de alcanzar unos US$ 4.300 millones en 2023, cayó a cerca de US$ 2.700 millones, reflejando una corrección en precios y menor dinamismo en la demanda.

Esta situación impacta directamente en el rinde de los cultivos, la planificación de la siembra directa y la adopción de buenas prácticas agrícolas (BPA), ya que los productores ajustan el uso de insumos para sostener la rentabilidad.
El principal detonante de la salida de Helm fue el «riesgo financiero» asociado a impuestos retenidos, que acumulan cerca de US$ 5 millones sin recuperar. Entre ellos se destacan IVA, Ingresos Brutos y el ex Impuesto PAIS.
Este escenario afecta el flujo de caja y limita la operatoria, especialmente en empresas que dependen de importaciones y formulación local. A esto se suma una suba de costos de entre 10% y 15% anual, presionando aún más los márgenes.
Además, el incremento del precio del gasoil -clave para la siembra, cosecha y logística– encarece toda la cadena productiva, afectando tanto a productores como a distribuidores.
El mercado también enfrenta una transformación estructural. Por un lado, crece el segmento de biológicos, aunque aún representa apenas el 5% del negocio local, con foco en inoculantes.
Por otro, avanza con fuerza la competencia de empresas asiáticas, especialmente chinas, que ofrecen productos más competitivos en precio. Esto redefine la comercialización de insumos y presiona aún más la rentabilidad de distribuidores y multinacionales.

En este contexto, la tecnificación del campo y la incorporación de nuevas herramientas serán claves para sostener la productividad sin comprometer la sustentabilidad. La salida de Helm expone desafíos estructurales:

Productores de cítricos apuestan por nuevas tecnologías para sostener rindes
- Alta carga impositiva y demoras en devoluciones.
- Caída del margen en la cadena de valor.
- Mayor competencia internacional.
- Incremento de costos logísticos y energéticos.
Sin embargo, también surgen oportunidades. La Argentina mantiene ventajas competitivas en la producción de granos, con potencial de crecimiento en mercados internacionales y en el desarrollo de valor agregado.

