El Niño ya cambia la campaña: productores recortan inversión, modifican cultivos y revisan alquileres

Con bajos llenos y napas altas, el temor a una primavera lluviosa ya golpea los planes de siembra: menos inversión, cambios de cultivos y alquileres en revisión.

El temor a una primavera más lluviosa por la posible llegada de El Niño ya empezó a cambiar los planes para la campaña 2026/27 en Bolívar, Carlos Casares y General Pueyrredón. Productores y técnicos de esas zonas bonaerenses están revisando cuánto invertir, qué sembrar y hasta cómo acordar los alquileres. No es una preocupación menor: hay campos que todavía conservan agua, bajos cargados y napas muy cerca de la superficie. En esas condiciones, nuevas lluvias durante los próximos meses podrían volver a complicar el ingreso a los lotes y poner en riesgo parte de la producción.

El problema llega, además, cuando en algunas zonas todavía no terminó la campaña anterior. Hay maíz pendiente de cosecha y productores que vienen de atravesar los excesos hídricos de 2025, con el impacto económico que eso dejó. Como contó AgroLatam este miércoles, las perspectivas sobre El Niño volvieron a poner las lluvias en el centro de la campaña 2026/27. Ahora aparece otro dato: antes de que llegue la primavera, los productores ya están haciendo cuentas y cambiando planes para no quedar demasiado expuestos si vuelve a sobrar agua.

El Niño ya cambia la campaña: productores recortan inversión, modifican cultivos y revisan alquileres

El tema fue analizado por el equipo de Estudios Agronómicos de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP) en el informe «Cuando el agua cambia las reglas del juego». Allí fueron consultados Fernando Mónaco, exdirigente de la Sociedad Rural de Bolívar; Carlos Bernardi, vicepresidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos de Carlos Casares; y Esteban Area y Eduardo Busetto, presidente y vocal de la Sociedad Rural de Mar del Plata. Aunque cada zona tiene una realidad diferente, los testimonios coinciden en algo: con los campos cargados de agua, nadie quiere arriesgar de más.

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Menos trigo, menos inversión y alquileres que empiezan a cambiar

En Bolívar, la cautela ya se nota en los lotes más complicados. En aquellos bajos donde todavía se puede sembrar, algunos productores decidieron bajar el paquete tecnológico porque no tienen certeza de poder completar el cultivo. Según explicó Mónaco, los números agrícolas tampoco ayudan a asumir riesgos después de las inundaciones del año pasado. El impacto sobre la fina fue importante: estimó que la superficie sembrada con trigo y cebada cayó entre 40% y 50%, mientras que todavía quedaría cerca del 60% del maíz sin levantar.

El Niño ya cambia la campaña: productores recortan inversión, modifican cultivos y revisan alquileres

El agua también empezó a meterse en la negociación por los campos. Frente a la incertidumbre, algunos alquileres fijos están dando paso a acuerdos a porcentaje, una modalidad en la que el resultado de la campaña se reparte entre el dueño de la tierra y quien produce. Es una forma de evitar que todo el costo quede de un solo lado si el clima vuelve a jugar una mala pasada. Para la gruesa también aparecen cambios: en Bolívar esperan una mayor presencia del girasol, que podría ganar hectáreas en una campaña marcada por la cautela.

En Carlos Casares la preocupación es similar. Bernardi señaló que los registros de lluvia aumentaron respecto de los valores habituales de la zona y que los bajos ya están llenos. Según explicó, el promedio pasó de un rango de entre 880 y 920 milímetros a valores de 1000 a 1050 milímetros. Con ese punto de partida, una primavera muy húmeda puede complicar rápidamente los campos. Si finalmente se presenta un Niño fuerte, algunos productores podrían inclinarse por sembrar más maíz que soja, especialmente en los ambientes donde existe mayor posibilidad de anegamiento.

El Niño ya cambia la campaña: productores recortan inversión, modifican cultivos y revisan alquileres

La explicación tiene que ver también con la cosecha. La soja necesita cortarse muy cerca del suelo y puede perderse si las medias lomas quedan bajo agua, mientras que el maíz ofrece algo más de margen para entrar a levantarlo en condiciones difíciles. En Carlos Casares, además, el trigo y la cebada sufrieron un fuerte recorte. Habitualmente se implantan unas 20.000 hectáreas de trigo y entre 5.000 y 6.000 de cebada, pero esta campaña se habrían sembrado apenas entre 2.000 y 3.000 hectáreas entre ambos cultivos.

La gruesa se empieza a jugar lote por lote

En General Pueyrredón la situación no es idéntica, aunque el agua también obligó a modificar planes y fechas. Allí la intención es poner la mayor inversión y tecnología en los mejores lotes agrícolas y dejar los ambientes más complicados para la ganadería. Las dificultades de la campaña pasada todavía pesan: en la zona quedaría aproximadamente un 5% de la soja y más del 60% del maíz sin cosechar. Las lluvias frecuentes, la humedad y las pocas ventanas de piso firme demoraron las tareas durante los últimos meses.

La diferencia con otras campañas es que, esta vez, muchos campos llegan a la primavera con agua acumulada y las napas altas. Por eso, una seguidilla de lluvias puede pasar rápidamente de ser una buena noticia a convertirse en un problema. En los lotes más comprometidos ya se discute si conviene gastar menos, cambiar de cultivo o directamente esperar. En los mejores ambientes, en cambio, hay productores dispuestos a apostar por tecnología y altos rindes. La campaña empieza así a mostrar diferencias incluso dentro de un mismo establecimiento.

Todavía falta saber cómo evolucionará El Niño y, sobre todo, dónde y cuánto lloverá durante la primavera. Pero en Bolívar, Carlos Casares y General Pueyrredón los cambios ya comenzaron antes de que las sembradoras salgan a hacer la gruesa. Menos trigo y cebada en las zonas más complicadas, girasol ganando interés, maíz como alternativa frente a la soja y alquileres que pasan del monto fijo al porcentaje son algunas de las señales. Para muchos productores bonaerenses, después de meses con agua de sobra, la campaña 2026/27 empieza mirando más el nivel de las napas que el pronóstico de rindes.

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