Ecuador perdió millones de gallinas y el precio del huevo trepó a máximos de tres años

La cubeta de 30 huevos alcanzó USD 3,80 en las granjas y supera los USD 4,50 en algunos comercios. Recuperar la oferta llevará varios meses.

El precio del huevo volvió a convertirse en una preocupación para productores y consumidores de Ecuador durante septiembre de 2026. En la cuarta semana del mes, la cubeta de 30 huevos grandes alcanzó USD 3,80 en las granjas, su mayor valor desde octubre de 2023, cuando había llegado a USD 4,08. En los comercios, el traslado al consumidor eleva el precio hasta USD 4,30, USD 4,50 o incluso más, según el punto de venta. Detrás de la escalada aparece una fuerte reducción del plantel de gallinas ponedoras, mayores costos de alimentación y transporte y la salida informal de huevos hacia países vecinos.

La magnitud del ajuste productivo ayuda a explicar el movimiento. Luis Poaquiza, productor y coordinador del Clúster Avícola de Tungurahua, estimó que entre finales de 2025 y comienzos de 2026 salieron de producción entre 3 millones y 4 millones de gallinas ponedoras. El país contaba entonces con aproximadamente 17 millones de aves y actualmente mantiene entre 14 millones y 15 millones en producción. La caída fue consecuencia de varios meses de precios muy bajos, que deterioraron los márgenes y llevaron a productores a reducir sus planteles.

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Entre noviembre de 2025 y febrero de este año, la cubeta de huevos grandes llegó a comercializarse por menos de USD 2,20, un nivel que terminó condicionando las decisiones productivas posteriores. El precio comenzó a recuperarse en marzo, retrocedió ligeramente durante mayo y retomó una trayectoria ascendente desde la última semana de junio. Desde entonces pasó de aproximadamente USD 3,20 a USD 3,80 en granja, con aumentos semanales que oscilaron entre USD 0,05 y USD 0,10.

De 17 millones de gallinas a una oferta que todavía no logra recuperarse

La reducción del plantel tuvo una consecuencia directa sobre la disponibilidad de huevos. Aunque actualmente existen entre 14 millones y 15 millones de gallinas en producción, las aves no trabajan permanentemente al máximo de su capacidad. La producción efectiva se encuentra, según las estimaciones del sector, entre 12 millones y 13 millones de huevos diarios, un volumen todavía insuficiente para recuperar la oferta existente antes del ajuste de los planteles.

Los productores comenzaron a incorporar nuevamente aves entre marzo y abril, pero la respuesta productiva no es inmediata. Una gallina ponedora necesita alrededor de cinco meses para comenzar a producir huevos, de manera que reconstruir la capacidad perdida requiere tiempo. Además, las nuevas aves ingresan escalonadamente y no todas comienzan su ciclo productivo simultáneamente. De acuerdo con Poaquiza, habitualmente se incorporan entre 800.000 y un millón de aves por período, por lo que la recuperación de la oferta será progresiva.

El comportamiento reciente del precio ofrece, de todos modos, una primera señal de moderación. Después de varios meses de aumentos, la cubeta se mantuvo cerca de USD 3,80 durante los últimos 15 días en las granjas. Los productores esperan que esa referencia pueda estabilizarse durante lo que resta de 2026 a medida que ingresen nuevas ponedoras y aumente gradualmente la disponibilidad de huevos, aunque la evolución también estará condicionada por los costos de producción.

A la menor cantidad de aves se agrega otro factor que restringe la oferta doméstica: la salida informal de huevos a través de las fronteras, principalmente hacia Perú. Según explicó Poaquiza, una parte del producto ecuatoriano encuentra precios superiores en mercados vecinos y termina saliendo del país. Ese movimiento reduce el volumen disponible para los consumidores locales precisamente cuando la producción todavía se encuentra recuperándose de la disminución del plantel.

Maíz y soja agregan presión a una producción que necesita recuperarse

El problema no termina en la cantidad de gallinas. La alimentación representa un componente central de los costos avícolas y los productores vienen enfrentando aumentos en materias primas utilizadas para elaborar balanceados. Entre los productos mencionados por el sector aparecen maíz, soja, aceite de palma y diferentes aditivos, a los que se suma un mayor costo del transporte. Cualquier movimiento adicional de estos insumos puede afectar el margen de los establecimientos y condicionar la velocidad con la que reconstruyan sus planteles.

El maíz adquiere particular importancia porque constituye una de las principales materias primas para alimentar las aves. Ecuador necesita complementar su producción doméstica mediante importaciones debido a que la cosecha nacional no alcanza para cubrir completamente las necesidades de la actividad avícola. Productores de Tungurahua solicitaron por ese motivo anticipar las necesidades de abastecimiento para evitar demoras cuando termine la disponibilidad procedente de la cosecha local.

La preocupación aumenta ante las condiciones climáticas que enfrenta la Costa, principal región productora de maíz del país. El sector ya observa los primeros efectos asociados a El Niño, una variable que podría incidir sobre la disponibilidad del cereal y, por extensión, sobre los costos de alimentación de las aves. Para la cadena del huevo, garantizar el suministro de materias primas será determinante mientras intenta recomponer el número de ponedoras sin volver a deteriorar la rentabilidad de los establecimientos.

El mercado ecuatoriano llega así al último trimestre del año después de recorrer dos extremos en pocos meses: de una cubeta por debajo de USD 2,20 que llevó a reducir planteles, a los actuales USD 3,80 en granja y más de USD 4,50 en algunos comercios. Con varios millones de gallinas menos que a finales de 2025 y nuevas aves que requieren unos cinco meses antes de producir, el ritmo de recuperación de los planteles será una de las variables centrales para determinar cuánto tardará la oferta de huevos en regresar a sus niveles anteriores.

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