Alerta por tormentas: el temporal golpea la zona núcleo y pone al agro en guardia

Las tormentas avanzan sobre áreas agrícolas clave. Hay riesgo de granizo y ráfagas, mientras trigo y maíz necesitan agua en plena campaña 2026/27.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene este lunes 28 de septiembre alertas por tormentas en Buenos Aires y otras provincias, luego de un domingo marcado por fenómenos fuertes y localmente severos sobre el centro del país. El episodio importa especialmente para el campo porque alcanza sectores de la región núcleo, entre el norte bonaerense, el sur de Santa Fe y el sudeste cordobés, donde el trigo atraviesa etapas decisivas y avanza la implantación del maíz 2026/27. El agua puede resultar bienvenida en lotes con déficit de humedad, pero la combinación de granizo, lluvias intensas y ráfagas eleva el riesgo de daños.

La situación comenzó a intensificarse durante el fin de semana, cuando las tormentas avanzaron sobre La Pampa, Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Durante el domingo, el SMN llegó a mantener sectores bajo alerta naranja por fenómenos de mayor severidad, mientras otras áreas permanecieron en amarillo. El escenario estuvo asociado al desarrollo de una ciclogénesis, capaz de sostener la inestabilidad durante varios días. Para este lunes, las advertencias continúan y abarcan una extensa porción del territorio, con posibilidad de lluvias abundantes en períodos cortos, actividad eléctrica, ráfagas y caída ocasional de granizo.

Alerta por tormentas: el temporal golpea la zona núcleo y pone al agro en guardia

La zona núcleo recibe agua en un momento decisivo para trigo y maíz

Para el agro, la tormenta tiene una doble lectura. Una parte importante de la región núcleo llegó a este episodio necesitando precipitaciones. Informes recientes indicaban que el 70% del área presentaba condiciones de escasez hídrica o sequía, especialmente en sectores del norte bonaerense, sudeste de Córdoba y sur santafesino. La falta de humedad ya comenzaba a condicionar al trigo y a retrasar decisiones vinculadas con la siembra de maíz temprano. En ese contexto, una lluvia bien distribuida puede mejorar las reservas superficiales y facilitar las labores, pero los beneficios disminuyen rápidamente cuando aparecen granizo, anegamientos o fuertes ráfagas.

El productor deberá producir más con menos insumos: el cambio que ya redefine la agricultura.

El trigo 2026/27 llega particularmente expuesto a esta secuencia meteorológica. Pese a heladas y episodios recientes de granizo, el 94,6% del área nacional se encontraba entre condición normal y excelente según el último relevamiento difundido por la Bolsa de Cereales. En el norte bonaerense, sin embargo, las heladas habían afectado hojas en lotes tempranos, mientras que en el sur de Santa Fe la humedad estaba ajustada por las escasas precipitaciones de agosto y comienzos de septiembre. Por eso, el nuevo aporte de agua puede ser favorable, aunque una tormenta severa en esta etapa también puede generar daños físicos sobre cultivos que comienzan a definir su potencial de rendimiento.

La atención también está puesta en el maíz temprano, cuya implantación depende directamente de contar con humedad suficiente en los primeros centímetros del perfil. A comienzos de septiembre, la Bolsa de Comercio de Rosario advertía que la falta de agua frenaba las sembradoras hacia el oeste de la zona núcleo y estimaba que algunos sectores necesitaban al menos 20 milímetros para continuar las labores. Las precipitaciones actuales pueden modificar ese escenario y habilitar nuevas ventanas de siembra, aunque productores y técnicos deberán evaluar lote por lote: una lluvia útil para recargar el suelo puede transformarse en un problema operativo cuando llega concentrada y deja falta de piso para ingresar con maquinaria.

El martes aparece como otra jornada para seguir de cerca

El tiempo seguirá siendo una variable central durante las próximas horas. Tras la inestabilidad de este lunes, el martes aparece como otro momento sensible, con posibilidad de un nuevo pulso de lluvias y tormentas y un posterior incremento del viento sobre el este bonaerense. El pasaje del sistema favorecería después el ingreso de aire más seco y fresco. Para los productores, el foco estará en la distribución efectiva de las precipitaciones: más que el promedio regional, importará cuánto reciba cada lote y si las lluvias alcanzan las áreas que arrastraban los mayores déficits sin provocar daños por granizo, viento o excesos temporarios.

La campaña entra así en una etapa donde el clima vuelve a mover las fichas. Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba concentran buena parte de la producción argentina de granos, y septiembre encuentra al trigo avanzando hacia períodos de creciente demanda mientras las sembradoras de maíz buscan aprovechar cada ventana disponible. Después de semanas con humedad limitada en sectores de la región núcleo, las lluvias pueden convertirse en un impulso para la campaña. Pero la intensidad de las tormentas obliga a mirar el otro lado de la ecuación: granizo, ráfagas y excesos localizados pueden dejar pérdidas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *