Cerdos: crecen las dudas sobre la recuperación del stock en China

En los años 2019/2020, la dramática reducción del rodeo de cerdos llevó a una caída del orden de las 16 millones de toneladas en la producción local de carne porcina. Pese a las importaciones masivas de todo tipo de carne, el déficit de proteínas el año pasado fue todavía de 10 millones de toneladas. 

Whitelaw se pregunta: “Si la producción de cerdos se ha recuperado –según las estadísticas oficiales– y ya está cerca de los niveles previos a la crisis, ¿por qué los precios del cerdo se encuentran a principios del 2021 un 140 por ciento por encima de iguales semanas de 2019? Si la producción se ha recuperado, ¿por qué las importaciones de todo tipo de carnes siguen siendo extremadamente altas?”. 

En diciembre último las compras chinas al exterior fueron cercanas al millón de toneladas, el segundo registro más alto de la historia, muy cercano al récord. El Ministerio de Agricultura chino ha realizado en septiembre último una autocrítica sobre la consistencia de las estadísticas ganaderas oficiales. No sería la primera vez que las estadísticas estatales pequen de optimismo y deban ser corregidas. 

El consultor australiano sostiene que la producción china de carne de cerdo –a diferencia del stock– se estaría recuperando a una velocidad mucho menor de lo que dicen las estadísticas oficiales. ¿Las razones? Por el menor peso de faena, por la pobre calidad genética promedio de los animales que han sobrevivido a la peste, por la baja productividad de las madres y por la reaparición de varios brotes de enfermedades como la aftosa o nuevas cepas del virus de la peste porcina africana. Este último problema, que estaría originado en el uso de vacunas ilegales, preocupa especialmente a las autoridades, que daban por cerrado el capítulo de la fiebre africana.

India

En 2014 India llegó a ser el primer exportador mundial de carne vacuna-bubalina, con 2,08 millones de toneladas res con hueso, por delante de Australia, Brasil y Estados Unidos. Se trataba en un 90 por ciento de carne de búfalo, en su mayor parte proveniente del refugo de los tambos de búfalas. 

Cerca de la mitad de ese enorme volumen se dirigía a Vietnam, desde donde entraba de contrabando a China. En 2017 India compartió todavía el podio de los más importantes exportadores de carne con Brasil y Australia, pero luego sus embarques comenzaron a declinar: de 1,3 millones de toneladas peso producto exportadas en el 2017, cayó a 1,1 millones en el 2018, a 1,09 millones en el 2019 y unos 930 mil toneladas, el año pasado. Significó 29 por ciento menos que el pico de 2017. Las exportaciones a Vietnam-China, que llegaron a ser de 727 mil toneladas peso producto (más de un millón de toneladas res con hueso) en 2017, cayeron ininterrumpidamente desde entonces, para totalizar sólo 118 mil toneladas en enero-noviembre del 2020. Representa 68 por ciento menos que igual período del año anterior.

Esta caída puede atribuirse no sólo a cómo el Covid-19 afectó al personal de las plantas frigoríficas de exportación de la India, sino también al mayor control de las autoridades chinas sobre el contrabando de carne, tanto por el brote masivo de peste porcina africana (2019), como por la aparición del nuevo coronavirus en enero de 2020. 

La India tiene plantas exportadoras modernas, pero su ganadería tiene un bajísimo status sanitario que le impide acceder a los principales países importadores. El valor FOB promedio de sus exportaciones de carne de búfalo es de unos 2.960 dólares por tonelada, 25 a 30 por ciento por debajo de los valores a los que vende carne manufactura Brasil, Australia o Argentina.

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