Plantas de biodiesel en jaque por la reducción de los volúmenes de corte

 Si bien se aprobó, se promulgó y se reglamentó la nueva ley de biocombustibles, desde la Cámara de Agroalimentos y Bioenergías de Córdoba (Cabiocor), expresaron su preocupación por las consecuencias de los cambios que introduce la nueva normativa.

En diálogo con BCR News, Juan Carlos Giaccone, presidente de Cabiocor, señaló: «Desde nuestro sector la opinión es que vemos con cierta preocupación, porque la disminución del porcentaje de corte, reduce sensiblemente este mercado para las plantas productoras de aceite. Teniendo en cuenta también que hace más de un año, los volúmenes no se venían cumpliendo, había muchas plantas de biodiesel paradas, y en ese sentido esta ley no cambia lo que se venía dando en el último tiempo, pero consolida esta situación de una disminución en la demanda de aceite para las pymes productoras de nuestra provincia».

Y también se refirió al impacto en las inversiones que se realizaron: «Las acciones de este instrumento que renueva la ley anterior es un paso atrás. En su momento Argentina estuvo a la vanguardia en materia de biocombustibles en 2006, cuando se sanciona la ley 26.093 que posicionó rápidamente al país como productor mundial de biocombustibles, tanto por el biodiesel que se exportaba como los cortes crecientes que fueron incorporándose en el consumo doméstico».

Asimismo, Giaccone, expresó: «Esto generó que se desarrolle toda una industria, de la exportación por un lado y de industrias pymes para abastecer al corte, que dependía de la previsibilidad que le daba ese instrumento legal, en cuando a la determinación de los precios y de los volúmenes de consumo mensual».

Y, consideró que «este paso atrás, ahora con la reducción de los volúmenes que van en el corte y de un exceso de atribuciones que tiene la Secretaría para fijar los precios, genera todo un clima no muy propicio para las inversiones que se habían hecho, ni para sostener las que están. Por eso la reducción de volúmenes inexorablemente va a significar que las plantas trabajen a la mitad de su capacidad y como consecuencia una reducción de los puestos laborales. Si es que no tienen que cerrar algunas plantas, porque cuando uno desarrolla una inversión en una industria para trabajar a un régimen del 70, 80 o 90% de su capacidad instalada y de pronto viene un recorte a la mitad, los números no son exactamente la mitad, porque hay gastos fijos que se tienen que sostener y trabajando al 50% del volumen comprometido anteriormente difícilmente van a permitir la viabilidad de las industrias».

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