La baja de retenciones durante la gestión de Javier Milei generó una devolución aproximada de casi US$ 2.000 millones a los productores

  • Un informe del IERAL muestra que sólo la rebaja más reciente tiene un impacto fiscal anual cercano a US$ 520 millones.
  • La nueva reducción de retenciones mejora entre 38 y 76 dólares por hectárea la rentabilidad agrícola para 2025/26.
La baja de retenciones durante la gestión de Javier Milei generó una devolución aproximada de casi US$ 2.000 millones a los productores

Este martes, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una nueva reducción permanente de las retenciones. La medida recorta nuevamente las alícuotas para maíz y sorgo, que pasan de 9,5% a 8,5%, girasol de 5,5% a 4,5%, trigo y cebada de 9,5% a 7,5%, y soja de 26% a 24%, mientras que los subproductos bajan de 24,5% a 22,5%.

Ante esta nueva disposición, un informe de la IERAL calcula el impacto de esta reducción sobre la campaña 2025/26 a partir de los cuatro modelos agrícolas que utiliza habitualmente: zona núcleo y extrapampeana, bajo campo propio o alquilado, con un planteo de 500 hectáreas, rotación 50% soja y 50% maíz, y rendimientos promedio.

El estudio compara dos escenarios: el vigente, con las nuevas alícuotas reducidas (24% para soja y 8,5% para maíz), y un escenario contrafáctico que simula qué habría ocurrido en 2025/26 si las retenciones se hubiesen mantenido sin cambios desde la asunción del gobierno actual (33% para soja y 12% para maíz).

La diferencia es significativa: según la zona y el régimen de tenencia, la rebaja implica una mejora de entre 38 y 76 dólares por hectárea en la rentabilidad neta del productor. Esto surge de una reducción de la carga tributaria total de entre 8 y 20 puntos porcentuales, según el caso.

Pese a la mejora, la carga impositiva seguirá siendo extremadamente elevada. Para la próxima campaña se ubicaría entre 53% y 73% para productores de zona núcleo, propietarios y arrendatarios, y entre 67% y 123% en la zona extrapampeana.

En la práctica, el productor continuará destinando más a impuestos que lo que logra conservar como margen neto por hectárea. Y en el caso más crítico, el del arrendatario extrapampeano, la carga incluso supera el 100%, lo que vuelve a la actividad directamente inviable: aun con las nuevas alícuotas, los márgenes siguen siendo negativos.

Esta situación demuestra por qué la continuidad del proceso de reducción de DEX es considerada clave por los analistas. Gran parte de las tierras hoy no rentables, especialmente en zonas alejadas de los puertos y de menor productividad, podría volver a integrarse a la producción si se avanza en un esquema tributario menos distorsivo y más permanente. El reciente anuncio va en esa dirección, aunque la rebaja es todavía acotada y persisten alícuotas elevadas, en especial en el caso de la soja.

El informe también mide el costo fiscal y la magnitud de recursos que el Estado ya devolvió al sector. A partir del mismo ejercicio contrafáctico aplicado a la rentabilidad, se estima la recaudación por DEX proyectada para 2026 considerando la producción esperada y los precios internacionales.

Con las alícuotas vigentes, la recaudación sería de unos 5.030 millones de dólares. Si se mantenían las tasas de diciembre de 2023, habría alcanzado casi 7.000 millones. «En otras palabras, las reducciones de los últimos dos años generaron una devolución aproximada de 1.950 millones de dólares al sector agroindustrial. Solo la rebaja más reciente tiene un impacto fiscal anual cercano a 520 millones, equivalente a una cuarta parte del monto total ya devuelto», analizó.

En los últimos dos años, la soja baja de 33% a 24%, mientras que la harina y el aceite pasan de 31% a 22,5%. En todos los casos, la disminución ronda los 8 a 9 puntos porcentuales, lo que implica recortes cercanos al 27%.

Con la baja de las retenciones anunciadas, la alícuota permanente del complejo soja, el sector que más dólares genera, se ubica en el nivel más bajo en casi 19 años (sin contar la suspensión temporal de las retenciones en septiembre), según la Bolsa de Comercio de Rosario.

En los cereales las reducciones también son importantes: maíz y sorgo descienden de 12% a 8,5%, mientras que trigo y cebada muestran un recorte más profundo, de 12% a 7,5%, lo que constituye una caída del 37,5%. En girasol, la alícuota baja de 7% a 4,5%, una disminución de 2,5 puntos que representa un ajuste relativo del 35,7%.

El análisis aclara que una parte importante del menor ingreso por retenciones se recupera automáticamente a través de Ganancias, IVA, Ingresos Brutos y otros tributos vinculados a la actividad económica, dado que el productor enfrenta una carga impositiva múltiple y acumulativa, más allá de los DEX. Sin embargo, el esfuerzo fiscal recae casi exclusivamente sobre el Tesoro nacional, mientras que buena parte de los tributos que crecen por el mayor dinamismo económico son coparticipables

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