En el AmCham Summit, el agro fue eje del desarrollo: reclaman menos trabas y más exportaciones para impulsar inversión y empleo.
En Buenos Aires, durante el AmCham Summit 2026, la presidenta de AmCham Argentina, Mariana Schoua, reclamó eliminar distorsiones en la agroindustria y mejorar el acceso a mercados internacionales, en un contexto donde el sector resulta clave para el desarrollo económico del país. Desde AgroLatam estuvimos presentes en el evento, donde el campo volvió a posicionarse como motor central de los agronegocios argentinos.
Bajo el lema «Una Argentina federal en desarrollo», el encuentro se desarrolló en el Centro de Convenciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y reunió a referentes del sector privado, con una agenda marcada por la necesidad de transformar la estabilidad macroeconómica en crecimiento sostenido. En ese marco, la agroindustria -responsable de más del 50% de las exportaciones- fue señalada como un actor estratégico para generar divisas, empleo y valor agregado.
Schoua destacó que el país atraviesa «un momento bisagra», dejando atrás una lógica de supervivencia para comenzar a discutir el desarrollo. En esa línea, valoró los avances en materia de orden macroeconómico, como la reducción del déficit fiscal y la desaceleración de la inflación, aunque remarcó que estos logros deben traducirse en condiciones concretas para la inversión productiva. «La estabilidad ordena, pero el desarrollo transforma», sintetizó.

Sin embargo, advirtió que la competitividad del campo argentino sigue condicionada por múltiples distorsiones, entre ellas la elevada presión impositiva, las retenciones, los costos logísticos y la falta de previsibilidad. Estos factores impactan directamente en la rentabilidad del productor, en los rindes proyectados y en la capacidad de inserción en los mercados globales.
En términos de comercio exterior, la ejecutiva subrayó que Argentina exporta apenas el 14% de su PBI, un nivel bajo frente a países comparables. El problema, señaló, no radica en la falta de capacidades productivas, sino en la ausencia de condiciones que favorezcan la integración internacional.
Infraestructura, inversión y el desafío del federalismo productivo
Otro de los ejes centrales del debate fue la necesidad de mejorar la infraestructura vial y la logística, aspectos clave para la eficiencia de la cadena de valor agroindustrial. Los altos costos de transporte y las brechas en conectividad limitan la competitividad, especialmente en regiones alejadas de los principales puertos de exportación, afectando tanto la comercialización como el acceso a insumos.

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Se planteó la importancia de avanzar hacia un federalismo productivo, donde las provincias asuman un rol más activo en la generación de condiciones para atraer inversiones. La coordinación entre Nación y jurisdicciones será determinante para evitar superposiciones impositivas, mejorar la previsibilidad fiscal y potenciar las economías regionales.
Además, se hizo hincapié en la necesidad de una reforma tributaria profunda que simplifique el sistema y reduzca la carga fiscal sin comprometer el equilibrio macroeconómico. «Sin inversión no hay desarrollo, y sin reglas claras no hay inversión», fue una de las definiciones que marcó el tono del encuentro.
En paralelo, se destacó el rol de la innovación y la tecnificación en el campo argentino, desde la siembra directa hasta el uso eficiente de agroquímicos y herramientas digitales. Estas prácticas, junto con las buenas prácticas agrícolas (BPA) y la trazabilidad, resultan fundamentales para mejorar la productividad, garantizar la sustentabilidad y cumplir con las exigencias de los mercados internacionales.
El acceso al crédito agropecuario, otro de los puntos críticos, también fue mencionado como una limitante para el crecimiento. En un escenario de costos elevados y márgenes ajustados, la financiación adecuada se vuelve clave para sostener la inversión en tecnología, maquinaria e insumos.
Finalmente, el encuentro dejó en claro que el agro continúa siendo uno de los sectores con mayor potencial dentro de la economía argentina. Su capacidad para generar exportaciones, dinamizar las economías regionales y aportar al desarrollo federal lo posiciona como un eje central en la agenda de crecimiento, siempre y cuando se logre avanzar en la eliminación de distorsiones y en una mayor apertura al mundo.

