Productores y entidades rurales cuestionaron con dureza la inscripción obligatoria en Visec Carne y alertaron por el control de datos y nuevas cargas para exportar.
Miles de productores agropecuarios y entidades rurales argentinas reaccionaron con dureza este miércoles 13 de mayo de 2026 frente a la inscripción en Visec Carne, la plataforma vinculada al nuevo reglamento antideforestación de la Unión Europea (UE). El reclamo apunta contra el sistema impulsado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) y el Consorcio ABC, al considerar que implica mayores controles, cesión de información estratégica y nuevas cargas burocráticas para el sector ganadero. La polémica importa porque podría impactar de lleno en la exportación de carne vacuna argentina, uno de los negocios clave de la cadena agroindustrial.
El malestar quedó plasmado en un documento difundido por productores independientes y entidades rurales, donde cuestionaron abiertamente la legitimidad del esquema. «No más ambigüedades. No más intermediarios autoproclamados«, expresaron, en una crítica dirigida al Ipcva.

El conflicto se desató luego de que el Instituto recordara días atrás que los productores deberán registrarse antes de junio en la plataforma Visec Carne para facilitar la futura trazabilidad exigida por Europa. Aunque el trámite no tiene costo inicial, en el sector crece la preocupación por las implicancias económicas y administrativas que podría generar.
Para los firmantes del comunicado, el reglamento europeo «alcanza al importador europeo, no al productor argentino«, por lo que consideran innecesario trasladar esa responsabilidad al campo local mediante sistemas privados.
La discusión tiene origen en el reglamento 1.115 de la Unión Europea, que comenzará a aplicarse formalmente desde diciembre de 2026 y limitará el ingreso de productos provenientes de zonas deforestadas después del 31 de diciembre de 2020.
Entre los productos alcanzados aparecen la carne vacuna, la soja y otros commodities estratégicos para los agronegocios argentinos. La normativa exigirá demostrar el origen productivo y la trazabilidad completa de los animales destinados a exportación.
Desde el Ipcva explicaron que, para que un frigorífico pueda exportar a Europa, será obligatorio reconstruir todo el recorrido del animal. Por eso impulsan la inscripción temprana en Visec Carne y el análisis de polígonos de los establecimientos ganaderos.

Uno de los puntos más sensibles del conflicto es la utilización de información productiva. Los productores sostienen que el Estado ya posee esos datos y rechazan que deban canalizarse mediante plataformas privadas financiadas con recursos del propio sector.

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«La Argentina debe sostener mecanismos públicos, transparentes y no excluyentes«, señalaron en el documento, donde además cuestionaron la «cesión indiscriminada de información estratégica».
En el sector agropecuario crece la percepción de que las nuevas exigencias europeas podrían traducirse en mayores costos operativos, más burocracia y dificultades para pequeños y medianos productores ganaderos.
Más allá de la controversia, en la cadena exportadora reconocen que la trazabilidad será un requisito central para mantener el acceso al mercado europeo, uno de los destinos de mayor valor agregado para la carne argentina.
Actualmente, el sistema busca identificar establecimientos ganaderos y validar que no hayan avanzado sobre áreas deforestadas. Según el Ipcva, quienes se registren antes de junio accederán sin costo al análisis técnico de sus campos; después deberán afrontar el gasto por cuenta propia.
El tema abre un debate de fondo sobre el futuro de la ganadería argentina, la sustentabilidad y la adaptación del campo a las nuevas reglas del comercio internacional.
La fuerte reacción dejó en evidencia un creciente malestar dentro del sector rural, que reclama mayor previsibilidad y menor presión burocrática en un contexto económico complejo.
Para muchos productores, el desafío no es solo cumplir con los estándares internacionales, sino hacerlo sin perder competitividad ni rentabilidad. En un escenario atravesado por inflación, presión impositiva y altos costos productivos, cualquier nueva exigencia genera tensión.

La discusión por Visec Carne ya escaló más allá de un simple registro: se convirtió en un nuevo capítulo del debate sobre quién controla la información estratégica del agro argentino y cómo se defenderán los intereses del productor frente a los cambios globales.

