La caída internacional de la urea y los fosfatados frenó compras en Argentina y expone una fuerte crisis de rentabilidad en plena planificación de la campaña fina.
El mercado argentino de fertilizantes atraviesa un momento de fuerte incertidumbre tras la caída internacional de la urea y los fosfatados, un escenario que comenzó a profundizarse durante mayo y que ya impacta de lleno en las decisiones comerciales de productores e importadores. La retracción de la demanda, la volatilidad internacional y la espera de nuevas bajas generaron una virtual parálisis en las operaciones vinculadas a la campaña fina, especialmente en trigo.
En las últimas semanas, el mercado local comenzó a reflejar con mayor intensidad el derrumbe de las cotizaciones globales, luego del fuerte salto que habían provocado el conflicto en Medio Oriente y las tensiones logísticas internacionales. Hoy, con precios más bajos pero con márgenes todavía ajustados, el productor argentino mantiene la cautela y prioriza preservar liquidez.

La actividad de importación de urea continúa extremadamente débil en Argentina. Gran parte de las necesidades inmediatas ya fueron cubiertas con embarques ingresados en abril y los compradores prefieren esperar antes de cerrar nuevas posiciones.
Las referencias del mercado muestran ofertas de urea entre US$ 730 y US$ 740 por tonelada CFR, aunque algunos operadores comenzaron a bajar agresivamente sus valores hasta la zona de US$ 690-US$ 700 para intentar generar movimiento comercial.
Evolución de precios de Urea en Argentina
| Concepto | 7 mayo | 14 mayo |
|---|---|---|
| Urea FCA local | US$900 | US$870 |
| Variación | – | -US$30 |
| Cambio porcentual | – | -3% |
La caída también impactó sobre los precios locales, que retrocedieron hacia la zona de US$ 860-880 FCA, alineándose con la nueva paridad de importación.

La presión bajista sobre los fertilizantes nitrogenados se consolidó en prácticamente todos los mercados del mundo. Tanto en Europa como en Estados Unidos la demanda comenzó a agotarse, mientras que en Brasil la actividad comercial permanece prácticamente estancada.

Bioestimulantes ya transforman el agro global y empiezan a redefinir la rentabilidad en América Latina.
La fuerte suba registrada a mediados de abril, impulsada por el conflicto geopolítico y las compras masivas de India, terminó generando un efecto inverso: los valores alcanzaron niveles tan elevados que destruyeron demanda a nivel global.
Caída acumulada de la urea desde abril
| Mercado | Pico abril | Valor actual |
|---|---|---|
| Medio Oriente FOB | US$910-936 | US$700-780 |
| Brasil CFR | US$830-850 | US$670-720 |
| Argentina CFR | US$820-870 | US$690-740 |
En el caso argentino, la baja acumulada ya ronda los US$ 130 por tonelada respecto de los máximos registrados durante abril.

En el segmento de fosfatados, el mercado local todavía muestra un importante retraso comercial. Tanto importadores como productores continúan postergando decisiones de compra mientras evalúan el comportamiento de los precios internacionales y la evolución de la rentabilidad agrícola.
Sin embargo, la proximidad de la siembra de trigo comienza lentamente a despertar interés en el mercado. Operadores estiman que entre fines de junio y principios de julio podrían arribar entre 50.000 y 100.000 toneladas de DAP y MAP destinadas a cubrir parte de la demanda de la campaña fina.
Precios actuales de fosfatados
| Producto | Precio CFR | Situación |
|---|---|---|
| MAP | US$890-900 | Mercado débil |
| DAP | US$900 | Ligera prima |
| MAP ofertas máximas | US$920 | Sin ventas |
Uno de los datos más llamativos del momento es que Argentina dejó de pagar la histórica prima frente a Brasil y comenzó incluso a mostrar descuentos en algunas operaciones, algo poco habitual para el mercado regional de fertilizantes.
Pese a la reciente corrección bajista, el mercado internacional todavía continúa condicionado por las consecuencias del conflicto en Medio Oriente y por los elevados costos logísticos y energéticos que golpearon a toda la cadena global de fertilizantes durante los últimos meses.
Al mismo tiempo, India volvió a convertirse en el principal jugador del mercado tras concretar compras millonarias de DAP, consolidando precios internacionales elevados para los fosfatados.
A esto se suma la decisión de la compañía estadounidense Mosaic de reducir su producción de fosfatos por el fuerte encarecimiento del azufre y el amoníaco, un factor que podría volver a generar tensión sobre la oferta global en las próximas semanas.

En el agro argentino, la principal preocupación sigue siendo la relación entre costos e ingresos. Aunque la baja de los fertilizantes representa un alivio parcial, los márgenes continúan muy ajustados y la volatilidad internacional obliga a tomar decisiones con extrema prudencia.
La expectativa del mercado está puesta ahora en la evolución de la demanda mundial y en la posibilidad de que los precios encuentren un nuevo equilibrio antes del ingreso pleno de la campaña fina. Mientras tanto, el productor argentino sigue monitoreando cada movimiento del mercado antes de avanzar con nuevas compras de insumos.

