Alerta en el maíz: el clima favorece el regreso de una plaga que amenaza millones

Las lluvias y un posible regreso de El Niño elevan el riesgo sanitario en el maíz. Especialistas advierten sobre la expansión de la chicharrita.

Las abundantes lluvias registradas durante 2025, los perfiles de suelo con alta carga de humedad y la posibilidad de una transición hacia condiciones climáticas asociadas a El Niño encendieron una señal de alerta para la próxima campaña maicera. Especialistas del sector advirtieron esta semana que el escenario actual favorece la supervivencia y expansión de la chicharrita del maíz, una plaga que provocó importantes pérdidas productivas en distintas regiones agrícolas del país y que podría volver a convertirse en un problema económico para los productores.

La situación marca un cambio significativo respecto de los últimos ciclos agrícolas. Mientras campañas anteriores estuvieron condicionadas por la falta de agua y los efectos de la sequía, hoy el desafío pasa por los excesos hídricos, la continuidad de las precipitaciones y la persistencia de temperaturas superiores a los valores históricos para la época.

Alerta en el maíz: el clima favorece el regreso de una plaga que amenaza millones

Uno de los factores que más inquieta a técnicos y productores es la posibilidad de atravesar un invierno menos riguroso de lo habitual. Según explicaron especialistas, las actuales condiciones de humedad ambiental y temperaturas relativamente elevadas permiten que las poblaciones de Dalbulus maidis, conocida como chicharrita del maíz, mantengan niveles elevados de supervivencia.

La preocupación no es menor. Durante la última campaña agrícola, este insecto generó pérdidas de rendimiento en amplias zonas productivas al actuar como vector de enfermedades capaces de afectar seriamente el desarrollo de los cultivos. Por eso, un invierno sin heladas intensas podría impedir una reducción natural de sus poblaciones.

«Si no se registra un invierno fuerte, la población del insecto podría continuar creciendo y transformarse nuevamente en un problema para la próxima campaña», señalaron especialistas durante una jornada técnica enfocada en cultivos de invierno y perspectivas climáticas.

Los registros de precipitaciones acumuladas muestran la magnitud del cambio climático reciente en la región núcleo. En sectores del centro-sur santafesino ya se alcanzaron alrededor de 680 milímetros en lo que va del año, mientras que la disponibilidad de agua útil en numerosos lotes se ubica entre el 80% y el 100% de capacidad.

Aunque contar con reservas hídricas elevadas suele ser una ventaja para el desarrollo agrícola, los expertos remarcan que el exceso también puede generar inconvenientes. Cuando los perfiles del suelo alcanzan niveles extremos de humedad, aumenta el riesgo de compactación por tránsito de maquinaria, una situación que puede comprometer el crecimiento radicular y reducir el potencial de rinde.

Por esa razón, recomiendan monitorear permanentemente las reservas mediante muestreos de suelo y trabajar con niveles de humedad que permitan realizar labores sin deteriorar la estructura física del terreno.

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A las condiciones actuales se agrega otro elemento que mantiene la atención del sector agropecuario: la evolución de los indicadores oceánicos y atmosféricos.

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Los últimos monitoreos climáticos muestran señales de una eventual transición desde la actual fase neutral hacia un escenario Niño durante el segundo semestre del año. De concretarse, este fenómeno podría traducirse en precipitaciones superiores a los valores normales entre diciembre y febrero en buena parte de la región núcleo, integrada por áreas productivas de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires.

Sin embargo, los especialistas aclararon que la llegada de El Niño no implica necesariamente lluvias abundantes durante el invierno o los primeros meses de la primavera. La evolución seguirá siendo variable y dependerá de múltiples factores atmosféricos.

El posible avance de la chicharrita vuelve a instalar la importancia del monitoreo temprano y de las estrategias integradas de manejo sanitario. La combinación de suelos húmedos, temperaturas elevadas y un eventual escenario Niño conforma un contexto favorable para el desarrollo de la plaga y obliga al sector a mantenerse atento.

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