“Espero que Dios nos cuide”: ni con subsidios le dan los números a los farmers que se funden en medio de la sequía

Con el trigo arrasado por la sequía, productores de Estados Unidos esperan declarar pérdidas totales y evalúan no comprar fertilizantes ante la disparada de los costos

“Espero que Dios nos cuide”: ni con subsidios le dan los números a los farmers que se funden en medio de la sequía

En un relevamiento realizado por Reutersproductores agrícolas de distintas regiones de Estados Unidos describieron un escenario crítico. A través de sus testimonios, agricultores de Texas y Oklahoma advirtieron que el encarecimiento del combustible y los fertilizantes, sumado a las pérdidas productivas por falta de lluvias, está poniendo en jaque la continuidad de muchos establecimientos.

En estados clave de las Grandes Llanuras como Texas, Kansas, Oklahoma, Nebraska y Dakota del Sur, muchos productores ya hablan de rindes perdidos, menos fertilización y dudas sobre si podrán continuar en actividad.

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Scott Irlbeck lo resume con crudeza. Parado en un lote de trigo castigado por la falta de agua en el oeste de Texas, metió la mano en una grieta del suelo abierta por la sequía. El cultivo prácticamente no creció y ahora espera que el seguro agrícola lo declare pérdida total para evitar gastar dinero en cosecharlo.

“Está el combustible, está la sequía, está el fertilizante. Tengo tres problemas. ¿Estoy fuera?”, se preguntó el productor.

Trigo EEUU

La guerra disparó los costos

El conflicto con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz agravaron aún más la situación. Según datos presentados por la Oficina Agrícola de Kentucky ante el Senado estadounidense, el diésel agrícola subió un 72% desde fines de febrero.

A eso se suma el aumento de los fertilizantes nitrogenados: la urea escaló 55%, mientras que otro fertilizante clave para la producción aumentó 33%.

fertilizantes en estados unidos

El problema es doble para los productores: además de pagar insumos mucho más caros, enfrentan la posibilidad de cosechas más chicas por la falta de lluvias.

En el caso de Irlbeck, directamente decidió que probablemente no aplicará fertilizantes al sorgo que planea sembrar este mes. Los precios son demasiado altos y la sequía reduce cualquier expectativa de buenos rindes.

El trigo, entre los más golpeados

Trigo EEUU

Texas es uno de los grandes polos agrícolas de Estados Unidos: es el tercer estado productor de trigo, el segundo en sorgo y el primero en algodón.

Pero en muchas zonas productivas el panorama es desolador. Campos secos, viento constante y restos de cosechas anteriores marcan el paisaje. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyecta que la producción de trigo duro rojo de invierno, el utilizado para panificación, será la más baja desde 1957.

trigo de invierno

“Solo estoy esperando a que se seque”, dijo Irlbeck sobre su trigo.

La sequía se expandió con fuerza en todo el país. Más del 60% del territorio continental estadounidense atraviesa algún nivel de sequía, frente al 43% registrado a comienzos de año.

En Oklahoma, especialistas de la Universidad Estatal advirtieron que ya es demasiado tarde para revertir el daño en muchos lotes de trigo. “La lluvia puede ayudar a conservar lo que queda, pero no revertirá el daño ya causado”, explicó la agrónoma Amanda De Oliveira Silva.

En Dakota del Sur, técnicos de extensión señalaron que muchos productores comenzaron a replantear sus estrategias de fertilización por los altos costos y las malas condiciones de los cultivos.

“Pagamos insumos de 2026 y cobramos precios de los años 70”

La presión económica también genera malestar entre los productores por la relación entre costos y precios de venta.

Tommy Salisbury, agricultor del condado de Tulsa, Oklahoma, sostuvo que los aumentos de los insumos terminaron neutralizando la ayuda económica otorgada por el gobierno de Donald Trump para compensar el impacto de los aranceles comerciales.

“Estamos pagando precios de insumos de 2026, pero recibimos precios de granos de los años 70 y 80”, afirmó.

La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, reconoció que el sector atraviesa una situación compleja. “Estamos viendo aumentos significativos de precios en un momento en que nuestra economía agrícola está en crisis”, señaló durante una conferencia de prensa.

Según la Federación Estadounidense de Oficinas Agrícolas, muchos productores no pudieron comprar fertilizantes anticipadamente, algo más habitual en el Medio Oeste. En el sur del país, además, muchos agricultores ni siquiera cuentan con infraestructura de almacenamiento para esos insumos.

Menos fertilizante y rindes derrumbados

Trigo EEUU

Kody Carson, productor de Olton, Texas, aseguró que posiblemente no compre fertilizantes para sus 2.400 acres de algodón.

La sequía redujo drásticamente los rindes de trigo de invierno: esperaba obtener unos 80 bushels por acre, pero finalmente cosechará entre 18 y 20. “¿Cómo puedo ser prudente con mis finanzas y comprar fertilizante tan caro si ni siquiera sé si voy a tener cosecha?”, planteó.

Otro productor texano, Tom Gregory, también decidió reducir al mínimo las aplicaciones. En febrero pagaba US$402 por tonelada de fertilizante y para abril el valor había saltado a US$558.

Gregory explicó que durante años intentó compensar el aumento de costos apostando a mayores rindes, pero la sequía primero y luego el encarecimiento de los insumos terminaron complicando esa estrategia.

Mientras continúa con la siembra de algodón, maíz y sorgo, admite que hoy se sostiene principalmente en la fe, la familia y la esperanza de que el clima cambie. “Espero que Dios nos cuide”, concluyó.

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