En medio del derrumbe del sector lácteo argentino, capitales mexicanos avanzan sobre dos empresas clave y reactivan expectativas en una industria golpeada.
La operación fue revelada por el portal especializado Edairy News y se manejó con absoluto hermetismo durante meses. El grupo Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM) tomó el control de Lácteos Karina, con fuerte presencia en Santa Fe, y de Lácteos Aurora, radicada en la provincia de Buenos Aires.
Según trascendió, la estrategia de los inversores apunta a fortalecer la presencia de ambas compañías tanto en el mercado argentino como en otros destinos regionales, especialmente dentro del Mercosur, además de Chile y Colombia.

Uno de los aspectos que más interés despierta es la posibilidad de aprovechar los ciclos productivos inversos entre Argentina y México, permitiendo garantizar abastecimiento constante de leche en polvo, quesos y derivados durante todo el año. La leche en polvo y los quesos serían el eje inicial del negocio, aunque no descartan sumar nuevas líneas de productos en el corto plazo.
Quién es MIYM y por qué apuesta al negocio argentino
Fundada en 2007 y con sede en Puebla, MIYM se consolidó como uno de los principales jugadores del mercado lácteo mexicano. La empresa creció de manera acelerada en el segmento de producción y envasado de leche y derivados, enfocándose en productos de consumo masivo y precios accesibles.

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Entre sus principales marcas aparecen Delité, dedicada a leches enteras, deslactosadas y bebidas saborizadas; además de Tivoli, Gotitas, Bébele, La Flor de Xalapa y La Flor de México, orientadas a fórmulas lácteas y bebidas tradicionales. También participa en el mercado vegetal con Vita Fresca, especializada en bebidas de almendra.

El interés por Argentina no es casual. A pesar de la crisis, el país mantiene una de las cuencas lecheras más importantes de América Latina, con capacidad exportadora, disponibilidad de materia prima y potencial para agregar valor dentro de la cadena agroindustrial.
La crisis láctea no da tregua y suma nuevos conflictos
Mientras algunas empresas reciben inversiones, otras continúan atravesando escenarios críticos. La situación de SanCor, las dificultades financieras de Lácteos Verónica y la incertidumbre sobre varias cooperativas reflejan la profundidad del deterioro que vive la lechería argentina.
En paralelo, la firma bonaerense Yatasto, controlada por el empresario Luciano Di Tella, enfrenta un fuerte conflicto laboral. Según denunciaron trabajadores de la compañía, la empresa impulsa una transformación hacia un esquema cooperativo que dejaría a parte del personal bajo régimen de monotributo.

Delegados gremiales sostienen que entre 50 y 60 empleados quedarían prácticamente desafectados, en una compañía que actualmente cuenta con alrededor de 100 trabajadores. El conflicto vuelve a poner sobre la mesa el impacto social de la crisis en las economías regionales vinculadas al agro y la industria alimenticia.
Un sector estratégico que busca oxígeno
La llegada de capital extranjero aparece como una de las pocas noticias positivas para una actividad que viene acumulando cierres, retiros de inversiones y pérdida de rentabilidad. En el sector reconocen que la recuperación dependerá no sólo del consumo interno, sino también de la capacidad exportadora, la competitividad y las condiciones macroeconómicas.
La apuesta de MIYM podría transformarse en un caso testigo para medir si Argentina aún conserva atractivo para las inversiones agroindustriales internacionales. La lechería sigue siendo una actividad clave para miles de productores, tambos y economías regionales que dependen de una recuperación urgente

