La falta de compras de China, la posible tregua en Medio Oriente y la caída de los precios internacionales encienden alertas en el agro argentino

ROSARIO, Santa Fe. La ausencia de compras efectivas de productos agrícolas por parte de China, sumada a la posibilidad de una normalización comercial en Medio Oriente, comenzó a generar una fuerte presión bajista sobre los precios internacionales de la soja, el maíz y el trigo. La situación cobra relevancia para Argentina porque ocurre en pleno avance de la cosecha de soja, mientras miles de productores toman decisiones comerciales y financieras para la próxima campaña.
El diagnóstico surge del último informe elaborado por Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, quien advirtió que los mercados empiezan a perder paciencia ante la falta de concreción de los anuncios realizados por los gobiernos de Estados Unidos y China durante mayo.
Para el especialista, la expectativa de una reactivación inmediata de la demanda china había sostenido buena parte de la recuperación reciente de los precios. Sin embargo, esa reacción todavía no llegó al mercado físico y los inversores comienzan a reposicionarse.

«El mercado esperaba compras concretas de granos estadounidenses. Como eso no ocurrió, aumenta el riesgo de una toma de ganancias por parte de los fondos especulativos», explicó Romano.
Fondos especulativos y precios: la combinación que puede acelerar las bajas
Uno de los factores que más preocupa a los operadores es el elevado nivel de exposición financiera que mantienen los fondos de inversión en los mercados agrícolas.

Proteínas Harpin: el bioestimulante que puede redefinir el agro en América Latina
Actualmente, las posiciones compradas superan las 12,5 millones de toneladas de soja y las 11 millones de toneladas de maíz en Chicago. Cuando estos fondos deciden salir del mercado, suelen provocar movimientos bruscos que impactan directamente sobre las cotizaciones internacionales.
Para el productor argentino, esto significa una amenaza concreta sobre el valor de los granos en momentos donde la comercialización, la logística y la planificación financiera resultan determinantes para la rentabilidad.

La evolución de los precios agrícolas también depende de factores externos que exceden la oferta y demanda tradicional.
La posibilidad de una reapertura plena del Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo, redujo parte de la incertidumbre geopolítica que había impulsado los precios durante los últimos meses.
Al mismo tiempo, China habilitó nuevas cuotas de exportación de urea, mientras que la Unión Europea suspendió durante un año los aranceles a fertilizantes nitrogenados. Ambas medidas buscan contener los costos globales de producción.
Otro foco de atención está en India, donde las lluvias monzónicas podrían ubicarse en su nivel más bajo de los últimos once años debido a los efectos de El Niño.
Aunque India no suele liderar los movimientos del mercado mundial, una caída significativa en la producción de trigo, oleaginosas y otros cultivos estratégicos podría alterar el equilibrio global de oferta y demanda.
Soja: la cosecha argentina supera el 84% y Rosario recupera dinamismo
Mientras los mercados internacionales muestran señales de debilidad, la campaña argentina continúa avanzando.
La cosecha de soja ya alcanza el 84,6% del área sembrada, mientras que la Bolsa de Cereales elevó su estimación de producción hasta 50,1 millones de toneladas, consolidando una recuperación importante respecto de campañas afectadas por la sequía.
La mayor parte de la superficie pendiente de recolección se concentra en regiones del NEA, NOA y el sur bonaerense, zonas con menor incidencia sobre el flujo comercial hacia el complejo agroexportador de Rosario.

Como consecuencia de la menor presión de cosecha, la capacidad de pago de compradores y exportadores mejoró durante las últimas semanas.
Este fenómeno permitió reactivar negocios que permanecían demorados y devolvió cierto dinamismo al mercado físico de granos.
Retenciones: alivio parcial para los productores
Otro de los temas que sigue generando debate en el sector es la reducción gradual de las retenciones anunciada por el Gobierno.
Según Romano, el beneficio económico existe, pero resulta más acotado de lo que muchos esperaban.
La mejora proyectada equivale aproximadamente a 5 dólares por tonelada, una cifra que puede quedar rápidamente neutralizada por las oscilaciones diarias del mercado internacional.
Por eso, muchos productores continúan observando con mayor atención la evolución de los precios globales que los cambios tributarios previstos para los próximos meses.

En el caso del maíz, la demanda internacional sigue mostrando señales positivas.
Estados Unidos mantiene un sólido ritmo exportador y la siembra ya cubre el 86% del área proyectada, con un avance superior al promedio histórico.
En Argentina, la cosecha alcanza el 34,7% de la superficie, afectada por la elevada humedad de los lotes tardíos y por la prioridad otorgada a la recolección de soja.
Los primeros rindes relevados en el norte argentino rondan los 59 quintales por hectárea, resultados considerados muy favorables para esta etapa de la campaña.
Trigo: la siembra acelera en Argentina pese a la caída internacional
En paralelo, el trigo argentino muestra un escenario relativamente estable.
La siembra ya cubre el 14,2% de las 6,5 millones de hectáreas previstas, impulsada por buenas reservas de humedad y perspectivas productivas favorables.
La baja de los derechos de exportación del 7,5% al 5,5% mejoró los márgenes teóricos del productor, aunque la caída de los precios internacionales limitó parte de ese beneficio.
Aun así, el mercado logró sostener valores cercanos a los 230 dólares por tonelada, nivel considerado aceptable para gran parte de las regiones productivas.

Más allá de los datos productivos de Argentina, la evolución de la demanda china aparece nuevamente como la variable central para el negocio agrícola global.
China, soja, maíz, trigo, retenciones, exportaciones, Rosario y rentabilidad son hoy palabras que explican gran parte de la agenda del agro argentino.
Si las compras finalmente aparecen, los precios podrían encontrar un piso. Pero si la demanda sigue ausente y los fondos especulativos aceleran ventas, el mercado podría enfrentar nuevas correcciones en las próximas semanas.
Para los productores argentinos, que ya transitan una campaña marcada por mejores rindes y una recuperación productiva, el desafío será transformar esos volúmenes en rentabilidad en un contexto internacional cada vez más incierto.
Informe Completo:
